Si Adam Bainbridge tuviese manías –escrúpulos, reparos, etc-, a buen seguro que las aparcó fuera de cualquier recinto que tuviese algo que ver con su carrera artística. Cuando publicó en 2009, como Kindness, una versión de “Swingin´ Party” de The Replacements –la original figura en su glorioso álbum “Tim” de 1985-, muchos pensamos en la irrupción de una especie de Chris Isaak del siglo XXI con educación de club. La pieza viene incluida en segunda posición en su álbum “World, You Need A Change Of Mind” (Polydor 2012), a la cual sigue otra versión, en este caso la del hit “Anyone Can Fall In Love” de Anita Dobson (producida en 1985 por su marido Brian May de Queen para la serie “Eastenders”). Son dos mundos desiguales que intenta el británico hacer convivir en un álbum todoterreno que, en su afán de convencer a todos, corre el riesgo de contentar a pocos.

Pros y cons. A su favor los ingredientes más negros. Un funk sofisticado, sintético, lujoso, de amplio espectro, con aromas de clase aunque, ay, sin aristas afiladas. Musculatura de gimnasio. ¿Recuerdan a Black o a Sade? O cuando el taxidermista manipula las raíces, despojando el esqueleto del cuerpo para dejar solo la piel. En “Bombastic” busca credibilidad soltando una sarta de nombres –Michael Jackson, Kate Bush– mientras “That´s Alright” y “Doigsong” resplandecen tan bien pulidas. Y está, como prueba de que pese a todo en Kindness hay talento, ese parecido de la melodía de “House” con la manera de componer de Butterfly Child. Entonces, cuando me embarga una familiaridad en los temas propios más fuerte que la emanante de las versiones, olvido la pátina de multinacional y me conformo con disfrutar de lo que hay. Los interrogantes y otros aspectos farragosos a desenmascarar se aplazan hasta la próxima grabación.