Acostumbrados al papel de comparsas que algunos miembros de grupos desempeñan comparado al fulgor acaparador de sus líderes, solemos sorprendernos gratamente cuando aportan en solitario mucha más chicha que la que se les presume como gregarios –Kai Fish, Graham Coxon– en sus respectivas formaciones.

Hasta ahora Lee Ranaldo se había conformado con migajas en Sonic Youth, desdoblando sus energías en proyectos mayormente asociativos. “Between The Times And The Tides” (Matador 2012) es su primer largo con plena conciencia de responsabilidad profesional como tal, y para sacarlo adelante se ha rodeado de nombres importantes capaces de aportar un abanico muy diverso de matices: la producción de un bregado en grabaciones duras con concesiones vulnerables como John Agnello Dinosaur Jr, Mark Lanegan: produjo a Sonic Youth en 2009-, capaz de entender a un instrumentista sutil llamado Nels Cline –ahora en Wilco: ya participó en “Four Guitars Live” junto a Thurston Moore, Ranaldo y Carlos Giffoni en 2006-, más la garantía de mantenimiento de la marca de la casa a través de la escolta de Steve Shelley y de ese experimentador nato que es Jim O´Rourke. Gracias a ellos cabalga a lomos de un rock seriote y más bien melódico, capaz de tomar de Teenage Fanclub o Big Star“Off The Wall”-, así como –“Hammer Blows”– de R.E.M. Si hilamos fino –por ejemplo la secuencia de las primeras cinco notas del álbum en “Waiting On A Dream”– incluso detectamos la huella de “Paint It Black” de The Rolling Stones.

Como única objeción, quizás ese regusto común en trabajos de instrumentistas que tienen la composición como prioridad secundaria –no sé si citar aquí a J Mascis-, debatiéndose en la duda entre lo que le piden los dedos y lo que precisa para ensalzar un gran estribillo: les cuesta dejarse caer en el lado pop de la pieza y poner el instrumento a disposición de ésta. Suerte que en el caso de Ranaldo esta vez el regusto es muy tibio y lejano.