A remolque de la solemnidad de las formas impuesta por Joy Division para dotar de cierto orden al discurso post punk, surgieron grupos como Echo & The Bunnymen con un grado de aceptación capaz de crear cierta escuela. Estamos hablando de nombres como The Sound o The Chameleons. Los segundos, liderados por Mark Burgess, se presentaron en sociedad gracias al mecenazgo del entonces pujante Steve Lillywhite con el single “In Shreds”, vistiéndose de largo dos años después con “Script Of The Bridge” (Statik 1983).

Según como se mire es un álbum muy completo; si no por un nivel superlativo de todas las canciones, sí al menos en el minutaje (cuesta mucho encontrar vinilos con las dos caras superando cada una los 28 minutos). No sé si ellos están de acuerdo en reconocer la influencia del grupo de Ian McCulloch, yo al menos la percibo en más de la mitad de las canciones y en algún posible –lo de smiling and crocodiling en “Pleasure And Pain” podría interpretarse como referencia al álbum “Crocodiles”– guiño suelto. Lo que sí han admitido públicamente es haber compuesto “Here Today” a principios de 1981 –fue incluida en un recopilatorio aquel mismo año- bajo el shock de la muerte de John Lennon, lo cual les aventaja con respecto a Paul McCartney, que compuso otra “Here Today” distinta, dedicada también a Lennon, e incluida en “Tug Of War” (1982). Y, cerrando el capítulo de curiosidades, destacar que la lectura consecutiva de los cuatro títulos que se extrajeron del álbum –“Up The Down Escalator”, “Don´t Fall”, “As High As You Can Go”, “A Person Isn´t Safe Anywhere”– podría incluso constituir un texto coherente.

Por encima de todas las piezas, al menos dos –que además van una detrás de la otra- creo que sirvieron de inspiración a generaciones posteriores de músicos. ¿No se huele, escuchando “Second Skin”, la majestuosa gravedad volcada a un estribillo que después gestionarán The Bitter Springs? ¿Y no te embarga en “Up The Down Escalator” la misma sensación de intensidad plena que después encontrarás en The Kitchens Of Distinction? Y, ya para acabar, ¿no es “View From The Hill”, al menos en su primera mitad, el cierre perfecto de un álbum con ganas de trascender? The Chameleons están de vuelta. Cojos y probablemente fuera de lugar. Yo sin embargo no despreciaría a la ligera este cachito de Historia viva.