Pertenecen Tigercats a la cara luminosa de la vida. La que lo pasa bien el fin de semana cuando no hay clases. La que va a la playa en verano (no me atrevo a afirmar que también a esquiar en invierno: tan pijos no parecen). La que ve en Londres la ciudad de la fiesta eterna. Disfrutar y ser felices ante todo. Nada que reprochar. Al revés.

Tiene “Isle Of Dogs” (Acuarela 2012) el tufillo londinense escondido tras la influencia norteamericana. Como una sucesión de coartadas que se anulan una tras otra. El hype de la city amarrado por influencias nobles a su vez liberadas por una brisa inofensiva veraniega. No hay más que escucharles entrar con una carta de presentación como “Coffin In The Isle Of Dogs” –juvenil, infecciosa, y con el punto eléctrico Feelies– y procurar asimilar los referentes que predican –Jilted John, Jona Lewie, The Only Ones y The Vapours en “Vapours”– o el título significativo de “Kim & Thurston” para compensar la etiqueta de banda hedonista o directamente intrascendente que apuntan en “Full Moon Reggae Party”. No son Aberfeldy, Camera Obscura ni The Housemartins –aunque algo de ellos llevan en el ADN- y quizás querrían ser una mezcla de The Wave Pictures y Vampire Weekend –esas guitarritas tan tropicales de “Limehouse Nights” y “Easter Island”– con la energía imparable de los que comienzan con ilusión.

Vuelvo a “Kim & Thurston”. Me gusta la cadencia del recitado. I´m not dreaming since you´re leaving, I can hardly sleep at all. Subyace una bolsa de vacío entre las sílabas que me atrapa; una desazón solo posible si aún pervive el espíritu adolescente, aunque los protagonistas del título ya no respondan al enunciado juvenil que predica el nombre de su banda. I´m not joking and I´m sober, wake me up when this is over. Cierran con “Jonny”, el momento –a su manera- más enternecedor posible, poniendo el punto final melancólico a otra de las bandas sonoras del verano 2012.