Ojo, material extremadamente peligroso para los amantes del pop-rock clásico británico. Dañino y letal. Imaginemos por un instante a un miembro de Teenage Fanclub –que tan buen ojo tienen para vitaminar una melodía hasta conseguir el subidón- al que le da por probar esa cualidad preciada en el marco de un dream pop con apenas perceptible toque teutón. Porque esto es precisamente Lightships, proyecto del bajista Gerald Love y responsable de “Electric Cables” (Domino 2012), modesto arsenal de sensaciones amables.

Al principio no despierta grandes pasiones. Menos energético que el grupo madre de fans adolescentes –algunos de sus compañeros le acompañan aquí, más vecinos de Belle & Sebastian-, tampoco parece obsesionado en ofrecer ese estribillo de pop inmortal a la antigua, sino que las piezas discurren tal que un plácido devaneo celestial envueltas en su propio brillo tibio. El caso es que, con el paso de los días, con el verano de estreno, esa letargia y esa bonanza va requiriendo más y más atención; las canciones se van tornando indispensables. Y sabes que con títulos bobos como “The Warmth Of The Sun”, “Sweetness In Her Spark”, “Girasol”, “Sunlight Of The Dawn” o “Photosynthesis” no vas a sentir la mordedura del rock, pero aún así necesitas escucharlos de un tirón para percibir el mundo a tu alrededor mucho más bello de lo que en realidad es. A veces necesitamos flagelarnos. Otras buscamos ternura. Aquí se nos ofrece esta última desde un corazón escocés honesto. Los muy enamoradizos estamos de suerte.