
Objetivamente, el rumbo que ha tomado la carrera de Cuchillo después de “Duat” era el que menos cotizaba en las apuestas. Recuperar su veta melódica trabajándola más. Una vez escuchado “Encanto” (Limbo Starr 2012) sin embargo habrá que convenir que ha sido el acertado. Si Fleet Foxes están en un punto equidistante entre Bowerbirds y Simon & Garfunkel, entonces Israel Marco, Daniel Domínguez y Henrik Agren –sí, ahora son trío- merecen la comparación desde el reflejo de un espejo mediterráneo con bosques cálidos y aguas tranquilas.
Nace el álbum en el agobio de la ciudad –“Hora Bruja”- para poco a poco dejar de lado las ansiedades urbanas dirigiéndose –“Sant Pol De Mar”- al sosiego de la costa provinciana con tal de solventar los problemas emocionales. Unas pinceladas amagando tintes de psicodelia en “Siempre” y “La Hierba” –cuando The Doors avistaban el verano indio- rematan el retrato de una acuarela donde los espectros se congregan en torno a la segunda persona del singular. Absolutamente todas las piezas cantadas –salvo la primera, porque el texto se compone solamente de la palabra `amapola´- acaban tarde o temprano aludiendo a la otra persona implicada –tú-, motivo de inspiración. Por ello podemos deducir que es un disco de amor y necesidad, de pérdida y a la vez de esperanza.
Escribo esto durante una mañana benigna de sábado a punto de entrar el verano. Sé que perdí la cabeza un poco. Israel agarra el lápiz bajo el síndrome de Family. No te escondas, no me esquives. De pronto te percatas que estás ante el final de una gran película. Fue por todas las cosas maravillosas que haces. Necesito verte. Y entonces, como casi todo el resto de mortales con el corazón roto que lleguen a estas alturas del álbum, cruzas los dedos. Porque merecemos –tanto la reseña de un disco así como quienes están al otro lado del altavoz- un final feliz. “Encanto” tiene un título descriptivo que incluso se queda corto.