La denominación power pop sirve para albergar todo aquel pop con mayor o menor grado de robustez en las guitarras más allá de la música popular de la radiofórmula. Han cabido bastantes variantes en su casa a través de los años –esa casa que inauguraron los primeros Beatles-, aunque básicamente se centraban en la época que va del bajón del punk –cuando se acuñó el término- hasta finales del pasado milenio, con nombres de mayor repercusión, como The dB´s o The Posies. De hornadas recientes me atrevería a seguir recomendando –con matices- a Rooney, mientras constato que todos los que me vienen a la cabeza son agrupaciones: espíritu de equipo, el rock & roll que nos une a todos, etc.

Por ello, porque Brendan Benson demostró que se puede trabajar este campo también en solitario –power pop de cantautor-, guardo un gran recuerdo de su álbum “Lapalco” (2002). Después vendría la relación con Jack White en The Raconteurs y el relativo incremento de popularidad que aún hoy no ha eclosionado, pero que en cualquier momento puede hacerlo. En semejante empeño anda “What Kind Of World” (Readymade 2012), mostrando que en el transcurso de una década entera su autor ha madurado –se ha pulido: los arreglos de “Bad For Me” o “No One Else But You” quedarían igual de bien en canciones de Ed Harcourt- y se ha decantado por un sonido menos agreste sin perder el brío de un buen estribillo (“Happy Most Of The Time”, “Thru The Ceiling” o “Come On”). Entre la sabiduría de Squeeze y el rock americano –se le ha pegado algo del roots de Jack White, como demuestra el final country de “On The Fence”- del Tom Petty más chisposo. No entra a la primera pero, cuando lo hace, resulta imposible escapar de la infección extendida por todo el cuerpo de “Pretty Baby”.