
“Sweet Heart Sweet Light” (Spiritualized). Gregario de Sonic Boom en Spacemen 3, por si alguien lo había olvidado, Jason Pierce se ha especializado en agarrar un estribillo y repetirlo obcecadamente incrementando la artillería instrumental a cada vuelta de tuerca. Hipnotismo con coros ostentosos, cuerdas y vientos, buscando las vibraciones del gospel en la cancha psicodélica. No es algo extremadamente nuevo en cuanto a fórmula –algunos se remontarán a The Verve pero sabido es que los padres del invento fueron The Beatles de “Sargeant Peppers” y la segunda mitad de “Hey Jude”-, hecho que soslaya Jason inteligentemente al conseguir un sonido de lo más personal y vibrante a lo largo de toda su discografía (interesante el desarrollo de la larga “Hey Jane”). “Uh”, título original del álbum que se cambió a última hora por el actual, solo constata que su autor no piensa bajar el listón.
“Standing At The Sky´s Edge” (Richard Hawley). Gregario de Jarvis Cocker durante un tiempo en Pulp. Tenía bien cuadriculada su estructura musical y quizás debido a ello –alguna señal de agotamiento en el horizonte- ha querido Richard dar un golpe de timón. Lo ha hecho precisamente poniendo rumbo al tipo de psicodelia de Spiritualized (“She Brings The Sunlight”) con grandiosas melodías aderezadas por guitarras ecstásicas que quizás puedan granjearse algún nuevo seguidor, aunque también perder a quienes babeaban con su vena vintage. Aquí, aunque con detalles esperanzadores –el buen final de guitarra en trance de “Down In The Woods”, la virilidad tipo Mark Lanegan de “Time Will Bring You Winter”-, se plantean esas dos mitades sin conseguir un nexo fluido entre ambas. Yo ni veo que las de su estilo habitual estén entre las mejores, ni que las más instrumentales del nuevo sean necesarias: está tan explotado el primer lustro del rock & roll –echen cuentas de la cantidad de bandas abasteciéndose, desde M. Ward a Best Coast- que ya no sorprende; y en cuanto a la lisergia, no es material a mi parecer apto para cualquier músico que haya tomado drogas un fin de semana. Solo convencen los que han sabido interpretar la parte de su vida entre ellas.
“A+E” (Graham Coxon). Gregario de Damon Albarn en Blur. Distinto a otros miembros secundarios ingeniosos e inquietos de grupos pop –Kai Fish por ejemplo- por su consistente discografía en solitario a la caza de un sonido variado y distinto al esquema pop habitual de la banda madre. Este “A+E” es quizás su trabajo más sólido y vigoroso. De hecho a ratos, una vez asimilado el tono –cuesta pillarlo a la primera cuando empieza discordante con “Advice”-, los tiempos crecen –primero el arranque con “City Hall”, después el engrase con “What´ll It Take”- empujados por una locomotora implacable que parece diseñada en las factorías alemanas por los ingenieros de The Fall.