La mención a M.Ward en el post anterior cobra mayor sentido aún al valorar las primeras impresiones que emite “A Different Ship” (Secretly Canadian 2012). La intro adosada al primer corte real –“Hard To Be Close”– construye un sabor ferroviario rural que cambia a urbano en “Make Up Your Mind”. Hasta aquí bien.

El problema con que se enfrenta aquí Luke Temple es inherente a la misma solución, desde que a un productor de la magnitud de Nigel Godrich le es imposible pasar de puntillas y, a quien escucha, también le resulta difícil no hurgar en busca de su huella en el sonido. Con el dato omnipresente, la tristeza opaca de “Alone But Moving” se relaciona en seguida con la de Beck en “Mutations” y “Sea Change” más que con la de antaño de Luke fraguada en el folk. Y unos tramos de guitarras apaciguadas de “Over The Ocean” no pueden evitar la comparación con las de “OK Computer”. ¿Hemos perdido entonces las radiaciones innatas de su obra anterior? No del todo, pues el dinamismo hipnótico final de “How Do I Know” compensa cualquier decepción acumulada en las siete piezas anteriores, mientras “Miracle Of Mary” demuestra que ese equilibrio entre cantautor y electrónica tan personal de Here We Go Magic no está muerto sino camuflado en un entramado a ratos innecesario. Las virtudes de la modestia a veces precisan de la amenaza de la opulencia para realzarse en el futuro. A mí me encanta Temple y me encanta Godrich. Pienso sin embargo que juntos, en esta ocasión al menos –repasen “Pigeons”-, no se han beneficiado mutuamente.