El parecido con “Teen Dream” en principio ofende, pero no nos engañemos; sabiendo que éste era insuperable, tenemos lo que deseábamos: otra ración de melancolía recalcitrante. Con un punto de estado de alerta sano que puntúa, pues las personalidades de los dos componentes de Beach House impiden saber si es verdadera o impostada.

Yo tomo “Bloom” (Bella Union 2012) como puro reencuentro. Con ese amigo, con esa voz, con todas las cosas que te reconfortarán siempre en un momento dado y maltrecho de tu vida. Solo con la entrada de “Myth” ya vencen. Grande entre las grandes –seguramente la mejor canción que el grupo ha parido hasta ahora-, es la mascarilla que de pronto cae del cielo cuando a tus pulmones les empieza a faltar aire. Las demás piezas le siguen, manteniendo un nivel altísimo –nivel del álbum anterior- sin atreverse al careo, aunque alguna –la belleza glacial de “On The Sea”, la punzada agridulce de “New Year”, el remate con “Wishes”– apunta tímidamente a contrincante futuro, a medida que el álbum agarre –que la agarrará, prometo- pátina de clásico. Perfeccionando lo perfecto.

Y un último dato. Hace pocas semanas falleció mi madre. Desde entonces, el único consuelo musical verdadero que encuentro, además de Bill Fay, es “Bloom” y sobre todo “Myth”. No sé si me alivia, pero es el único álbum que escucho con militancia cuando pienso en ella. Me hace llorar y a la vez me empuja a seguir viviendo; a sentirme menos vacío.