Los británicos jamás han podido competir con la precisión –pegada exuberancia- de la música negra norteamericana –funk, house, etc-, de modo que han recurrido a alternativas originales para ser tenidos en cuenta. Hoy, mirando atrás, se puede evaluar con cierta justicia la influencia de algunos grupos que al principio no parecían aportar proteínas destacables. Pienso en Hot Chip; en la huella que dejaron el año pasado en Metronomy, o ahora mismo en Nzca/Lines; o en Totally Enormous Extinct Dinosaurs, nombre de guerra de Orlando Higginbottom.

    Discurren todos por este carril de ritmo deslizante. Cadencia que evita la estridencia, realzando el contraste entre la viveza instrumental y la languidez vocal. Es más, en “Trouble” (Distiller 2012) el punto cool reside precisamente en el punto tristón –la voz y los textos- que frena el impulso de los beats a modo de anestesia aséptica sensorial. Poco importa si caen en el guiño al house y a lo latino –“Your Love”– para al poco rato virar hacia la electrónica según el manual de Radiohead“Closer”-, porque lo que cuenta es que esa exigua ambición en primer nivel consigue moldear un ambiente.

    Funciona tan bien en los clubs como en las tiendas de ropa  que se niegan a poner el mismo chumbachumba que las grandes cadenas. Y alguna canción incluso cuaja en la privacidad del hogar.