Por varios motivos, algunos debatibles aquí y no todos estrictamente musicales, Jens Lekman se está convirtiendo en adalid de la modernidad romántica este otoño. Razones climáticas existen para ello, así como razones geográficas y, por supuesto, razones de mercado. Un sueco con proyección que no publica durante cinco años –no puedo reprimir el chiste fácil: oh you´ve been so silent, Jens-, con una flecha de amor por medio que le desvió malherido a Australia. Y, curiosamente, ahora mismo no hay producto de su gama de recién edición –Andrew Bird, Beirut, Rufus Wainwright o The Magnetic Fields– para comérselo.

Tiene así “I Know What Love Isn´t” (Secretly Canadian 2012) el olor de la hojarasca en el bosque cuando se pisa enamorado, repleto de tramos familiares revestidos de fórmica añeja –de Ikea, ya puestos- y con bastantes estribillos con visos de, al pasar los años –“The World Moves On” por ejemplo-, conseguir la etiqueta de imborrables. Sin embargo, la conjunción pluscuamperfecta de voces de acompañamiento de “Erica America” y “Some Dandruff On Your Shoulder” apunta directamente a la calidez de los primeros Prefab Sprout (los escurridizos de “Swoon” y los más asentados de “Steve McQueen”). Hasta aquí bien, pero cuando un artista acostumbrado a los samples reconoce que cogió prestado –amparado en la brisa benigna de Melbourne que evoca “Become Someone Else´s”– un cacho de un tema de Bill Wells, lo que no dice es que se ha ahorrado una pasta pillando  -en “I Know What Love Isn´t” de “Father And Son” de Cat Stevens, de –en “Every Little Hair Knows Your Name”“And I Love You So” de Don McLean y, si me apuran –el estribillo de “The End Of The World Is Bigger Than Love”– de “Eres Tú” de Mocedades. ¡Eso es hacerse el sueco y no lo de Ibrahimovich! Por cierto, el último tema está mezclado por Matt Pence (Centro-Matic) y en todo el álbum ha ayudado Gary Olson (The Ladybug Transistor). A todo esto, habrá que terminar jurando que me gusta el disco. Y el morro de Jens. Dicho con todo el cariño.