“Laughing Party” (It Hugs Back). Tanto me gustó “Inside Your Guitar” en 2009 que, no solo los coloqué en mi lista de los mejores de aquel año sino que, en un arrebato, también entre los mejores de la década. Ahora ambos somos menos condescendientes. De hecho su caso es parecido al que este año ha protagonizado Richard Hawley con su irrupción en el universo lisérgico psicodélico. “Laughing Party” arranca muy valiente con una pieza de quince minutos, y repiten en varios momentos –“Strange Noise”, “Never Get Tired”, más ariscos que Verve y menos que Spacemen 3: sucedió cuando conocieron a Wire– la nueva fórmula. Suerte que, aunque precario, dejan un hueco –“Half American”, “Grown Old”– a las melodías aletargadas con que deslumbraron, paliando el sabor agridulce: seguro que su concepto de psicodelia les sienta mejor a ellos que a mí. Menos contemplativos y más expansivos.

“A Monument” (Tu Fawning). El experimentalismo de perfil bajo de Portland. Siguen Corrina Repp y Joe Haege a ratos indescifrables, jugando a pervertir lo fácil para ofrecerlo más misterioso. Los elementos combinados en “Blood Stains” y “Bones” son la prueba. De asimilación lenta aunque nunca indigesta. Y “Build A Great Cliff” es la canción que Ennio Morricone hubiese compuesto para una filmación rusa.

“Lucifer” (Peaking Lights). En el anterior álbum la pareja presentaba apuntes interesantes con un amplio abanico de posibilidades electrónicas. Esta vez han decidido investigar una de ellas, el dub, centrándose el meollo del disco en aupar el ritmo por encima de los efectos especiales. De hecho el pistoletazo de “Live Love” podría colar como Saint Etienne en los laboratorios On-U. “Cosmic Tides” es más narcótica, pero “Midnight `In The Valley Of Shadows´” vuelve a la pista, “Lo Hi” retrocede al meneo dopado, y “Dreambeat” recupera la elasticidad. Cinco temas juntos que nos hicieron mecer con las calores.

“The Flaming Lips And Heady Fwends” (The Flaming Lips). Colaboraciones de postín en su álbum más galáctico. El imaginario robótico ensanchado por la veta espacial, donde incluso se permiten titular una canción “Is David Bowie Dying?” (por cierto, ley de Murphy: mucho se está especulando estos días con la salud de David).

Los de Oklahoma se hacen mayores pero, dentro de su universo privado cósmico, siguen rezumando ideas sin además perder el sentido del humor: pásmense ante el fundido de “Children Of The Moon” –junto a Tame Impala– con “That Ain´t My Trip”, donde Jim James aporta la fragilidad como contrapunto al estruendo de guitarra, sin perder el respeto a la fórmula vocal clásica de los Lips. Y hay muchos más detalles, como la presencia de Yoko Ono en “Do It!”, para después escuchar –¿es Chris Martin o Wayne Coyne?- la construcción de una melodía alternativa en torno al texto de “Imagine”. Lo más interesante sin embargo hay que buscarlo en la versión de “The First Time Ever I Saw Your Face” con la voz de Erykah Badu cortando el aliento en plena órbita estelar. Saturación, reverb y abismo. Major Tom sigue orbitando en nuestra mente. Absolutamente sensacional (de sensación).