“Blood Speaks” (Smoke Fairies). Dos inglesas con folk en la mochila viviendo la aventura USA, pero más cerca de casa que por ejemplo un Lloyd Cole. De hecho lo que les distingue es la utilización de la guitarra de matriz folk/americana –como un Richard Thompson ficticio después de empaparse del catálogo 4AD-, eléctrica y a la vez con trazos hipnóticos –“Take Me Down When You Go”– o encajando esquemas de blues progresivo –arranque de “The Three Of Us”– con sabor a mercurio.

“Diver” (Lemonade). Se zambullen, un poco como Twin Shadow, en la parte sintética de los 80 que está siendo repescada –endosándole últimas tecnologías- por media fauna musical actual con la coartada del synth pop. Un híbrido con aires de soul de fórmica blanco, tal que si unos Hall & Oates venidos del túnel del tiempo grabasen ahora. Pero suenan bien sin maravillar, que es lo peor que se puede decir de un grupo sin recurrir a la blasfemia.

“Choreography” (Weird Dreams). No traspasan en seguida, quedándose en la gama de pop sin proteínas –y sobre todo sin grasa- por debajo de por ejemplo Citizens!, aunque a veces con un punto –“Suburban Coated Creatures”– vibrante personal. En la segunda mitad sin embargo –después de tragar en “Little Girl” con media apropiación de “Jealous Guy” de John Lennon– empiezan a mostrar detalles personales, acercándose a una suerte de dream pop“Velvet Morning”– con pespuntes calcáreos de guitarra –“River Of The Damned”, “Michael”– entre 4AD –tal vez la discográfica más citada los últimos meses- y Real Estate.

“Television Of Saints” (Rocky Votolato). El primer impulso que siento cada vez que escucho un disco nuevo de Rocky Votolato es correr para escribir que esta vez será la buena, y no iba a ser diferente con “Television Of Saints”: impagable el arranque acústico de “Little Spring” para alentar optimismos inocentes. El resto del álbum se sostiene dignamente a partir de ella, aunque sin conseguir otro momento de gancho equiparable. Y eso que “Ghost Writer” y “Sunlight” se acercan. Durante semanas pensé, tentado por el toque Don McLean de “Start Over”, que cuajaría, pero finalmente me he de rendir. Otro álbum bonito que caerá en el olvido. Por favor, siga porfiando.

“Rhythm And Repose” (Glen Hansard). Con el aval de The Frames es fácil ganarse el interés de los aficionados serios, y sin duda “Rhythm And Repose” es una bella colección de temas que responden más a la segunda que a la primera parte del título. Baladas de mayor –“Races”–  o menor –“Philander”– calado, que no acaban de sonar tan plenas en solitario como con la banda. Glen estaría entre un Don McLean“Maybe Not Tonight”, “Song Of Good Hope”: también asiduo por estas latitudes- tirando a un James Taylor con cafeína –“High Hope”– o –“Love Don´t Leave Me Waiting”– a un John Hiatt descafeinado. Sin desdeñar lo bien que sienta a ciertas horas poco complicadas, francamente esperaba más.