Quienes disfrutamos del entusiasmo contagioso de “Manners” de Passion Pit estamos de enhorabuena, pues todas las cualidades aplaudidas en su momento han quedado relegadas a bocanadas obsoletas ante la tremenda andanada de synth pop eufórico que despliega “Gossamer” (Frenchkiss 2012).

Pero bajo esta capa de felicidad rosada –evidente ya desde la portada- late el corazón de un Michael Angelakos que, unas veces roto y otras radiante –Sylvia, Kristina, enlaces matrimoniales, divorcios- va exprimiendo el palpitar en canciones nacidas para subir y solo subir –más incluso que las de Deastro o The Russian Futurists– hasta alcanzar triunfales la cima entre la marabunta sintetizada. Grandes, grandísimos estribillos: el revivalismo casi eurovisivo de “Hideaway” o “Carried Away”, la perversa inocencia vocal infantil entonando una frase como “Love Is Greed”, o el remolino de “I´ll Be Alright”. Y una reverencia al soul“Constant Conversations”, “Cry Like A Ghost”– tal como lo entendía electrónicamente Todd Rundgren –sí, “Gossamer” equivaldría a la versión 2012 de “A Wizard A True Star”– hace cuarenta años.

Podría entretenerme en los infinitos detalles musicales que convierten este álbum en indispensable, pero quiero hacer hincapié en los textos y en esa manera tan sutil y a la vez elocuente de terminarlo, en “Where We Belong”, cual un Jeff Buckley del synth pop: all I ever wanted was to be happy, and make you proud.

Una auténtica ópera prima del pop –de ayer, de ahora mismo, de mañana y de siempre-, tan recargada como vigorizante. Millones de estrellas alumbrando. Detrás, la oscuridad.

PD: La nota, al final de los créditos, definitiva para entender la cardiopatía:

when I told you then

that I didn´t know if I could

to go on any further as I descended

down the stairs of our home

alone, you above, you looked down

and then it was you who asked

“but wouldn´t you hurt as much as I, if ever I was to leave you?”

This record is dedicated to Kristy Mucci.