Esta vez les ha ido de un pelo a Tame Impala instalarse en la miseria en vez de en la gloria. Columpiándose en la milimétrica frontera entre el prog recargado, barroco y obtuso, y el pop de magnificencia apabullante –sigue Dave Fridmann, lo tomas o lo dejas-, al igual que algunas veces Flaming Lips o MGMT. “Lonerism” (Modular 2012) es un viaje denso y cambiante a través de las estructuras escarpadas, pobladas de melodías mutantes y ritmos monolíticos, de Kevin Parker.

Me gusta mucho más este álbum que el anterior, pues sus autores parecen haber encontrado un equilibrio más lozano entre lo agreste y lo amable. Por ello tienen bastante sentido las comparaciones con los Beatles psicodélicos. Se percibe en todo el disco, pero sobre todo en algunos arreglos vocales como “Mind Mischief” o el inicio tan Lennon de “Feels Like We Only Go Backwards”. Y tienen un punto de diversión irreverente en su búsqueda del mercurio en el ritmo y de la tropelía sonora, como White Denim jugando a ser Led Zeppelin. Todo ello queda refrendado por la afectación de su cabecilla, capaz de titular un álbum “Lonerism” y su mejor canción “Why Won´t They Talk To Me?”. Ser solitario actualmente no debe extrañar; lo que extraña es que Kevin lo exponga a través de sonidos tan proteínicos (hasta ahora la gama estaba cubierta por “Feels Like Teen Spirit”).

Lo mejor de “Lonerism” es la posibilidad de husmear en los ecos de sus recovecos de cartón piedra. Cada sonido deja entrever posibilidades agazapadas, vías por explorar. Puede marearte durante treinta segundos con progresismo telúrico, para enseguida soltar lastre y agarrarse a una melodía prístina –“Nothing That Has Happened So Far Has Been Anything We Could Control”-, shoegaze –en medio de “Keep On Lying”-, fijar un beat demoledor –“Be Above It”– o lanzarse a hurtadillas –el single “Elephant”– en brazos de un boogie de genética glam. Podrás ponerle los peros que quieras, pero jamás el de aburrido. Kevin Parker, un tipo tan corriente como especial.