Máximo respeto para los músicos que plantean sus trabajos con mentalidad arquitectónica. Sobre todo quienes aspiran a construir puentes. Puentes entre los tradicionalistas y los rupturistas. Se puede ser muy avanzado y muy innovador, pero también se necesitan arquitectos que acerquen al público mayoritario las propuestas minoritarias. “Total Loss” (Acéphale 2012) es el segundo álbum de Tom Krell como How To Dress Well, y es un objeto de pedagogía excepcional para comprender lo que ha ocurrido durante los últimos tiempos. El eslabón perdido entre el pop, la música negra, todo lo surgido de los clubs y la avanzadilla electrónica.

Un falsete resabiado y demasiado inquieto para mantenerse en el coto cerrado del R&B; obsesionado con tejer una ambientación que atrape sin caer en la pirueta –pienso en Flying Lotus-; que sabe manipular sonidos y generar drones sin renegar de su baza ganadora –la voz, el soul– y que sobretodo no quiere prescindir de ninguna herramienta a su disposición –llámala moda cósmica, llámalo don de lo genuinamente bello- para emprender aventuras con seguro de viaje incorporado: en el fondo sabe que todo irá bien si su imaginación respeta el formato de canción. Extraordinaria plasticidad la de “Say My Name Or Say Whatever” y “Struggle”, acertando el concepto –conseguir conjugar lo que pretende comunicar un instrumental clavando el título, como “World I Need You, Won´t Be Without You”-, bendita la cadencia elástica de dulce onirismo de “Running Back”, pero ante todo impagable la sensación de cruzar en dos canciones el puente –el túnel del tiempo- que va de Backstreet Boys a Kanye West. “Talking To You” y “Set It Right”, por estar ubicadas cerca del final, simplemente arrasan –más la segunda que la primera en una siembra paralela a The Russian Futurists– como odas a la vida. Imprescindible.