Una campesina se infiltra en la corte del príncipe azul de la temporada. Kevin Parker, el músico de moda, reputado por tener un corazón sensible palpitando dentro de la caja torácica de hormigón  que es la música de Tame Impala, conoce en Paris a una francesa de educación musical clásica, produciéndole un disco.

Con estos datos, ni por asomo cabe pensar que Melody Crochet cumple las reglas básicas del pop femenino al uso en Melody´s Echo Chamber. En todo caso, “Melody´s Echo Chamber” (Fat Possum 2012) obtiene el rédito máximo que su nombre apunta. Una caja de resonancia melódica marcada por la combinación entre la sensualidad de ella –susurrada, francesa, tipo Laetitia Sadier– y la tosquedad de Parker. Imaginemos un “Lonerism” con Dave Fridmann sustituido por una mujer cálida aunque no inmune a la influencia psicodélica quebradiza. Se nota enseguida la sintonía entre la pareja, cuando los ecos de su voz en “I Follow You” se desvanecen en brazos de la guitarra espacial. O cuando una canción como “Crystallized”, tan inofensiva como para aspirar a single del año, de pronto se convierte en un asalto teutón digno de los Stereolab más enfermos. Una comparación que no debe acabar aquí: bastantes canciones –como “Some Time Alone, Alone” o “Mount Hopeless”– llevan adosada a su rugosidad una fuente de calor femenina nostálgica, incluso otras son rescatadas de un posible averno pandemónico –“Is That What You Said”– y puestas a buen recaudo –“Snowcapped Andes Crash”– en los campos de felicidad celestial. Un toque femenino en los acartonados aposentos versallescos del rock.