“Good Kid, m.A.A.d city” (Kendrick Lamar). Álbum histórico según los especialistas, aclamado universalmente por la prensa de todos los colores, posee un flow balsámico que esconde una poesía de la calle estructurada con palabras cada vez más complejas. De modo que, aunque siga funcionando el menaje de putas + drogas + niggas + homies, la erudición que asoma –y a la vez es abrazada por los blancos, deslizando el hip hop hacia un terreno café con leche- se aleja de las tesis puristas. Viñetas de Compton, Costa Oeste, respaldadas por figuras universalmente contrastadas como Dr. Dre o Drake, y otras a punto de serlo –ScHoolboy Q-, entre el terciopelo y la tropelía. Llámalo punto de inflexión del género o, si prefieres, confórmate con acompañar algunas de sus frases más memorables como “Bitch Don´t Kill My Vibe”: cuando un álbum empieza con una suerte de oración, debe tomarse muy en serio.

 

“Versus The Drunken Gambler” (Prince Fatty). Mike Pelanconi ha trabajado con infinidad de ídolos del reggae, además de –Graham Coxon, Lily Allen– gente del pop, operando particularmente como Prince Fatty. Aquí monta una historia conceptual con mucha adrenalina donde mezcla lo propio con lo ajeno –“And The Beat Goes On” de The Whispers, “For Me You Are” de Andrews Sisters, “Wet Dream” de Max Romeo, “Got Your Money” de Ol´ Dirty Bastard, “Ali Baba” de John Holt– de ese modo tan alucinadamente divertido con que se suele proceder en el planeta reggae. Ayuda, entre otros, Hollie Cook, la hija de Paul Cook (percusionista de Sex Pistols).

 

“Antibalas” (Antibalas). Como maquinaria rítmica global, Antibalas han sabido compensar su minusvalía étnica disfrazada de pluralidad con chutes de energía positiva. Tocasen lo que tocasen, sin pretender codearse con lo original –y menos suplantarlo-, daban el pego. Ahora, tras sumergirse en el universo de Fela Kuti al participar en un proyecto dedicado a él, han encontrado el filón del funk nigeriano –afrobeat para entendernos- amparándose además en la vitalidad negra de los apadrinados del sello Daptone. ¿Demasiado pulidos para hacernos olvidar que son residentes neoyorkinos? Salvo algún pasaje muy ordenado para colar como solo, salen energéticamente bien parados.

 

“Thankful N´ Thoughtful” (Bettye LaVette). Siempre ha estado ahí, pero nunca ha despuntado. Seguramente lo hubiera hecho de haber firmado con Stax cuando se apuntó en 1969 al sonido Memphis. Sin embargo esta mujer, que acaba de cumplir 67 años y canta profesionalmente desde hace medio siglo, ha visto pasar su vida entre singles de segunda fila que jamás han despegado de la zona modesta de las listas R&B de Billboard. Probó toda clase de material a remolque de los tiempos –funk, balada soul, disco music, versiones, etc- sin triunfar pero también sin desfallecer. Recuperada por Anti y animada por el álbum “Interpretations: The British Rock Songbook” en 2010 con versiones de The Beatles, Traffic, Led Zeppelin, Pink Floyd, The Rolling Stones, Elton John, The Who, The Moody Blues, etc, le da ahora una segunda vuelta de tuerca junto a Craig Street, experto productor de voces femeninas (Amy Cook, Norah Jones, Madeleine Peyroux, k.d. lang). Esta vez toca llevar a su terreno canciones de The Black Keys, Bob Dylan, “Everybody Knows This Is Nowhere” de Neil Young -no es la primera vez: ya en el pasado recreó “Heart Of Gold”-, Tom Waits, “Crazy” de Gnarls Barkley, “I´m Tired” de Savoy Brown –gratísima sorpresa para reivindicarlos-, Sly Stone, etc.

Sin aportar variantes estilísticas significativas como el álbum de Bobby Womack, se recomienda por el mero hecho de revivir el buen gusto de blues y soul.