Analicemos las posibles razones del espectacular recibimiento que ha tenido “Fade” (Matador 2013). Después de treinta años de carrera, Yo La Tengo habían perfilado nítidamente los límites de sus registros: más acústicos o más eléctricos; más calidez o más distorsión. No llevaban colgada la orla de clásicos, ni en el plano popular de R.E.M ni en el experimental de Sonic Youth, aunque algo de ambos destilasen.
Sin un hit masivo o una pieza definitiva capaz de poner de acuerdo a conservadores y rupturistas, su supervivencia debe pues achacarse a más factores que los meramente musicales. La historia de una pareja modesta, la vida de la periferia neoyorkina de barrio una vez caducados –por relevo generacional- los clichés de los tiempos de Springsteen, plasmando y condensando en un sonido personal todos los cambios de humor a los que están sometidos diariamente los humanos de aquella parte del mundo. Porque Yo La Tengo son Hoboken pero no dejan de ser una costilla, más o menos cercana, al corazón –al pulso- de Nueva York. De Lou Reed y The Velvet Underground. Del recitado sobre guitarras envenenadas de Ira Kaplan, y del susurro preciosista sobre una trama acústica. Del carácter abierto de una buena melodía y del pálpito industrial kraut de la percusión de Georgia.
Lo que sin embargo hace especial a “Fade” es la manera de sintetizar –tanto en la combinación como en la inspiración- todas las variantes en un mismo álbum: como un resumen soñado; como un grandes éxitos de canciones nuevas. Seguramente algo tendrá que ver la presencia productora de John McEntire, sabio manipulador de energía impetuosa de guitarras y melodía con electrónica (lo entienden los amantes de “Yankee Hotel Foxtrot” de Wilco). Pero lo que de verdad prevalece es la sensación, durante la segunda mitad pasado el traqueteo característico de “Stupid Things”, de haber querido trabajar más los matices de su lado acústico: “I´ll Be Around”, los vientos de “Cornelia And Jane”, las vibraciones de “Two Trains”, el toque crepuscular de “The Point Of It”, y el retorno al ritmo –“Before We Run”– optando por el final orondo rozando la épica.
Entre la oportunidad propiciada por la ausencia de referentes de peso en el circuito independiente actual, y el nivel cualitativo sobresaliente de esta nueva docena de canciones, “Fade” eleva a Yo La Tengo a la categoría de mitos. Perseverancia, esa gran virtud.