Nuestras vidas cambiaron en septiembre de 2001 con el atentado de las torres gemelas. En una de ellas, la sociedad bancaria Lehman Brothers ocupaba tres plantas. Lo que no sabíamos es que nuestras vidas cambiarían mucho más cuando, en septiembre de 2008, el banco prestamista de todos los bancos pidió ayuda al gobierno norteamericano y Bush lo dejó quebrar. El sistema –al menos el occidental- se tambalea desde entonces, y buena parte de la música lo refleja de una manera u otra, más descarada o más sutilmente. Trevor Powers es de los que prefieren insinuar antes de afirmar. Su estilo ha pasado de ser un darling de Pitchfork a comunicador avezado. Ayudado por Ben H. AllenDeerhunter, Animal Collective, M.I.A-, se envuelve en una burbuja de aparente belleza psicodélica que va rodando cuesta abajo, nutriéndose de pop sin renunciar a los peligros que acechan rumbo al lado oscuro de la vida.

Mucho más electrónico que Sparklehorse y un poco más que Grandaddy, con el nombre de Youth Lagoon asiste a la caída del imperio desde su mecedora provinciana con el segundo álbum “Wondrous Bughouse” (Fat Possum 2013). Es como un Jason Lytle veinte años más joven, con todo el cambio de valores generacional que ello implica, o un Wayne Coyne que no llegase a la treintena, haciendo grande lo pequeño. `I won´t die easily´, that´s what you said after you watched the disease spread. Se expone desde un optimismo superficial que en el fondo solo es un pequeño haz de esperanza en la oscuridad. My spirit´s working on building a new brain, but I don´t know how. You´ll never die. Aceptando vivir en un mundo tridimensional, con el diablo acechando; entre nombres de canciones –“Mute”, “Dropla”, “Sleep Paralysis”, “Third Dystopia”, “Daisyphobia”– que reclaman un ingreso en urgencias de no ser porque algunas de ellas llevan esa mochila de hermosura tan difícil de encontrar en un mismo álbum. You know where we come from, and yet we´re children of one. En busca del refugio donde plantarse en Boise, Idaho, a buen recaudo de lo que le intranquiliza. I say love exists. Tal vez sea cierto a base de repetirlo con voz de John Lennon. Ojalá.