Leo por ahí que el mundo no necesita otra versión de “Rainy Night In Georgia”, y también que un álbum de versiones no es la vía menos trillada para un artista olvidado con casi setenta años que ansíe volver a poner su nombre en circulación. Seguramente estaría de acuerdo si el intérprete fuese otro. Pero se trata de Boz Scaggs.

Ya repasé aquí mi aproximación a su música a mediados de los setenta. Su voz de dandy era su gran arma, pero su amor por el soul -junto a una comprensión constatada del rock en el ejército de Steve Miller– le dejaba en una posición de privilegio para sentar cátedra. Han pasado los años, las décadas, y Boz ha llegado al presente como ha podido. Últimamente sucumbió a la tentación de los maduritos -al igual que Paul McCartney por ejemplo- utilizando material no demasiado a su medida -orquesta, jazz, Veill, Gershwin y similares- que no hacía más que desdibujar su espléndido pasado. Pese a que es su primera grabación desde hace bastante tiempo donde aporta composiciones propias -dos-, “Memphis” (429 Records 2013) debe seguirse considerando un álbum de versiones, pero con un halo de sabiduría solo al alcance -al igual que hace meses “Thankful N´Thoughtful” de Bettye LaVette– de quienes aspiran a dejar un legado. Como el maestro en la escuela o el abuelo con el nieto, buscando fundir estilos en un solo ente compacto, se esmera con Al Green, Mink DeVille (“Mixed Up Shook Up Girl”), Steely Dan (“Pearl Of The Quarter”) y Sylvia Robinson. A base de elegancia y seducción, con esa voz que conquista y que es tan the real thing como que la de Bryan Ferry -póngase el traje de marca que se ponga- no lo es. Sencillo, comedido, delicioso y sobretodo educativo; incluso en los pespuntes de guitarra. Porque hubo un tiempo en que sonaba mucho un tal -lo de “un tal” es aposta, como diría Sheldon de The Big Bang TheoryMoon Martin (“Cadillac Walk”) y otro tal Tony Joe White (solo por ello es ya necesaria “Rainy Night In Georgia”). Hay tanta clase aquí que me apetecería escuchar otro lote suyo dentro de unos cuantos meses. Sweet sweet…oh so sweet…soul music.