Cuando uno se jacta de ser admirador de un músico como Mark Mulcahy, que hace bastantes años que no publica -como ocho-, y si su última grabación rebosaba la variedad de matices de “In Pursuit Of Your Happiness”, la larga espera se va contaminando por la duda. ¿Tendrá el nuevo álbum piezas como “Cookie Jar” y sentencias para la eternidad como the things I love don´t bring me joy/ the things I want, I wanna destroy (“I Have Patience”)?

Siendo sincero, pocas veces he cambiado tanto de opinión durante la escucha de un disco. Para bien, afortunadamente. “Dear Mark J. Mulcahy, I Love You” (Fire 2013) empieza espartano sin demasiados recursos. Guitarra rítmica y voz más batería. Al final de “Let The Fireflies Fly Away”, la cuarta canción, tiene sin embargo Mark un gesto melódico, y a la siguiente pilla algo de aquella dinámica neoyorkina que tanto podría reivindicar Lou Reed como Jonathan Richman -añadan la ancestral influencia Dylan– y que se utilizó en The Butterflies Of Love. Pero cuando da un vuelco singular a su discurso es en “Bailing Out On Everything Again” al dejar la guitarra por los teclados. Aroma vintage -que cada cual ponga su ejemplo, sea Richard Hawley, Miles Kane o Sean Nicholas Savage– absolutamente encantador, con una vuelca de tuerca -la frase I´m falling in love with the things I hate– mientras escuchamos boquiabiertos. ¿Cuánto tiempo decía que había transcurrido desde “In Pursuit Of Your Happiness”? Quizás después de todo haya valido la pena la espera solo para disfrutar de su manera de combinar las voces en “The Rabbit”, con esa facilidad para desentrañar lo cándido -en algo se parece a sus devotos: I´m a sucker for magic– entre los quiebros vocales y los cambios de acordes. Así que, ya puestos, sigamos parafraseando para terminar: so many reasons to be happy. Mark Mulcahy tiene un disco nuevo.