Ya se sabe que detrás de un artista reconocido existen músicos fantásticos. Muchos, la gran mayoría, se conforman con permanecer a la sombra del famoso, alejados de los focos, mientras enriquecen el sonido de éste. Unos cuantos aprovechan que su nombre empieza a divulgarse para desarrollar sus inquietudes en los ratos libres. Y otros pocos sienten que tienen cualidades -material, inspiración y agallas- suficientes para abandonar el transatlántico y emprender en velero como capitanes la dura travesía del océano hasta la fama.

El ejemplo de Steve Gunn no encaja en ninguno de los tres apartados pese a que el público se empezó a fijar en él al figurar como guitarrista de la órbita de Kurt Vile -quien por cierto sí cuadra en la tercera premisa al desvincularse de The War On Drugs-, demostrando que los secretos de las acústicas imputables a este último son fruto de un trabajo de equipo. Lo demuestra a su manera, obviamente, dando prioridad a lo instrumental, lo cual confiere a “Time Off” (Paradise Of Bachelors 2013) una aureola de disco para otros músicos -o especialistas- al igual que “Impossible Truth” de William Tyler. Partiendo del folk y de su interrelación con el country, agarra secuencias repitiéndolas y mutándolas lentamente, un poco al estilo de las progresiones de Richard Youngs“Secret Keeper”, “Trailways Ramble”-, sin olvidar en ciertos momentos la pureza de lo sencillo -las guitarras de “Lurker” y “New Decline” recogen el legado de J.J.Cale– hasta conseguir pellizcar las entrañas. Para facilitar las cosas a los menos puristas, esta vez ha puesto el acento accesible incrementando la presencia vocal -ahí no se ha esforzado demasiado y se ha limitado a utilizar las cadencias tonales de Vile-, aunque aún alejado de concesiones pop flagrantes.