No puedo ser imparcial. Para mí, The Staple Singers fue un grupo clave en mi educación musical. En 1971, cuando Norteamérica llevaba padeciendo durante cinco años una oleada de convulsiones sociales inédita -las reivindicaciones afroamericanas, el rebote contra la guerra de Vietnam-, las voces se alzaban desde todos los frentes. Y quizás históricamente en el musical “What´s Going On” de Marvin Gaye se haya llevado las medallas, pero en la pista de baile, diciendo casi lo mismo, se alzaban otros muchos talentos.

El de The Staple Singers era, con diferencia, el más recomendable. Un padre y sus hijos grabando en Stax -desde una megápolis como Chicago– un puñado de hits con la genética africana -el gospel- a flor de piel. Les conocí con la obligada “Respect Yourself”, triunfaron mundialmente con “I´ll Take You There” y tuvieron una serie de hits menores -mi favorita, “If You´re Ready (Come Go With Me)”– rezumando de modo festivo la esencia de las aspiraciones negras. Mavis Staples, la menor del clan, es pues un icono, una de las que aún sobreviven de aquella era de fecundidad dorada.

Su retorno a la actualidad se produjo al fichar por Anti- de la mano de Ry Cooder con “We´ll Never Turn Back” (2007) y después tomó el relevo nada menos que Jeff Tweedy. En esta segunda colaboración juntos –Tweedy también es de Chicago– los talentos de ambos siguen complementándose estupendamente. El colchón montado por él -cada pieza tiene lo que necesita- hace que la voz de Mavis destaque y deslumbre, recalcando además el buen tino eligiendo canciones y autores. Algunos pensarán erróneamente que las guitarras acústicas no casan con el soul, sin darse cuenta que las misas dominicales sureñas contienen himnos tan espirituales como los de Low; solo hace falta escuchar “Holy Ghost”, la primera, comprobar que es una composición de Alan Sparhawk, y desfacer el entuerto mental. Mavis se atreve a rebajar el funk de un tema de Funkadelic, repescar uno de la familia, llevar a su terreno religioso “Far Celestial Shore” de Nick Lowe, y regalarnos con una composición de Tweedy hecha a la medida adecuada para que su voz nos deje completamente devastados. “Jesus Wept” es de una sensibilidad letal.

Leyenda viva. Muy viva.