Pese a todos los buenos augurios que supuso la idea brillante de debutar en solitario con una obra de las características peculiares de “If…”, subsistía la incógnita acerca de las posibilidades reales de Bill Ryder Jones, un músico que formaba parte de The Coral: a semejante perfil se lo imagina uno dándole una vuelta de tuerca personal al pop -imaginativo, animoso, con la influencia de Morriconne– del grupo madre.

La incógnita queda despejada definitivamente, demostrando que la originalidad del disco anterior no fue fruto de un ataque de sensibilidad casual. “A Bad Wind Blows In My Heart” (Domino 2013) es un trabajo de melancolía galopante, trufado de modestia en todos los sentidos para magnificar aún más su magnetismo. Grabación casera, tiene el espíritu de las cosas que importan; como en el caso de los primeros The Montgolfier Brothers -la crepuscular “The Lemon Trees #3”-, accede a los pormenores de una relación a través de combinaciones sutiles de texto y sonido que no se pueden explicar por separado, sino como un conjunto que aflora mediante la atmósfera creada intencionadamente. Ese piano en el momento oportuno, esa voz de una tristeza rendida -influencias de los Simon & Garfunkel de 1968 en “By Morning I”-, la secuencia de los temas -las dos tomas de la canción titular en el momento preciso-, una eficacia mundana elaborando un texto como el de “Wild Swans”, tan real y a la vez alejada de la literatura fatua –don´t tell me that it´s over/ it´s not over until you say it´s over-; todo sucede con la misma naturalidad que nos sucedió, sucede y sucederá a nosotros en nuestras vidas. Amarga dulzura. O dulce amargura, como prefieran. Se vislumbra el otoño.