El pop de los grupos nórdicos tiene un calor especial que va mucho más allá del estereotipo Abba. Es el calor que te inmuniza ante cualquier tipo de frío; el climatológico o el que entristece el alma. Que te reconforta y te transporta. Que te instala durante unos instantes precisamente donde te encantaría estar.

Nada extraño que la portada de este single de Windsurfing mezcle el reflejo de los rayos solares sobre el verde mar, piscina (o cielo visto a través de unas gafas de sol). O del placer infinito que puede evocarse, solo comparable al inicio de tu existencia flotando -entre estrecheces, todo sea dicho- en el líquido amniótico, cuando te sumerges en las aguas cálidas del paraíso o imaginas lo que pudiese haber -como lo hizo Terrence Malick en “La Delgada Línea Roja”– más allá. La ansiada paz. El pop actuando sobre la serotonina: la solución de nuestros problemas.

La portada solo es el dulce anticipo de un par de bellísimas canciones publicadas por el modesto sello Garibaldi. Los arpegios de entrada tan Nilsson, el silbar casual, los teclado mullidos tipo The Radio Dept y la añoranza de un verano perfecto e infinito, todo ello invita a que “Never Too late” entre directa a esa vena que lleva a sentirse bien. Más ensoñadora pero no menos disfrutable es “A Declaration Of Love”, ambas especialmente recomendables con buena temperatura y luminosidad aunque quizás más eficaces cuando el día es gris, las cosas no van bien y necesitas un guiño de cariño para cambiar el chip.

Y por último volver recalcar el tesón de algunos melómanos emprendedores gastando sus energías en rebuscar en ese gran cajón de bandas anónimas hasta dar con un diamante. Algunos sabemos lo que es madurar con dependencia pop. Saludos, Ignacio…y gracias una vez más.