Hace tiempo que Mark Kozelek busca salirse de los márgenes, en la medida que sus características le permiten -voz lánguida, cantautor-, aunque sea grabando bajo diferentes logos.

La penúltima aventura, “Perils From The Sea” (Caldo Verde 2013) viene en forma de colaboración con Jimmy LaValle de The Album Leaf: Mark pone su arte y Jimmy la logística que lo realza. Lo cual significa que esta vez no se imponen guitarras acústicas sino teclados y acompañamiento rítmico mecánico: electrónica que tapa la fachada folk, pero no su esencia. Sigue siendo el mismo Mark Kozelek de textos largos de Red House Painters y Sun Kil Moon, solo que ha ido un poco más allá que otros –Damien Jurado por ejemplo- en busca de un álbum entero así para ganar ambiente conceptual.

A mí sin embargo lo que me atrapa es, además del distinto peldaño solemne al que accede, su cada vez mayor afinidad con los pequeños matices sensibles que me hacen cómplice de lo que intenta comunicar. Maneja los textos como si se trata de un diario de viaje. Largos, descriptivos, apuntando movimiento, pero esta vez también la soledad del viajero que, por muchos lugares nuevos que visite, pierde en cada uno de ellos una parte más de su mundo estable. Viajar solo tiene muchas ventajas, te sientes más vivo –I´m so happy to be alive, dice en “Ceiling Gazing”-, pero conlleva una sensación de desarraigo que deviene soledad -la de pasear solo a medianoche en grandes ciudades, palpable en “Caroline”– y puede degenerar -en “Gustavo” la trama se yergue en torno a la figura del inmigrante ilegal- en aislamiento crónico. Aunque escribas y escribas apuntes en una libreta a modo de diario, por si un día escribes un poema, un libro o una canción, como en “Baby In Death Can I Rest Next To Your Grave”. El autobús de Tel Aviv, despertar en Miami, aterrizar en Canadá, Taipei o Australia. Todo parece muy bonito pero cada día te sientes más triste, hasta que empiezas a preguntarte cosas como si no estarías mejor en el pueblo rodeado de tu gente. O dónde te van a enterrar.

Afortunadamente, de algún modo la maravilla de la vida prevalece. Escalofriante.