Han sido buenos años para un género como el garage y demás ascendentes cavernarios del punk y amantes de la humeante psicodelia subterránea durante la década pasada. Retorno al lo-fi mediante, hemos ido revolviendo nuestras entrañas entre discos de In The Red, reactivación de Siltbreeze, viendo madurar a Thee Oh Sees, Ty Segall, Mikal Cronin, decaer a The Black Lips, Moon Duo o Crystal Stilts, ver como Sic Alps nunca terminaron de encontrase cómodos tratando de escupir un “Twin Infinitives”, dar el pelotazo a Wavves, apuntes inocentes de Vivian Girls o Best Coast, confiar siempre en veteranos como Cheater Slicks, surgir infinidad de flechazos a primera vista y como The Hospitals se inventaron en “Hairdryer Peace” uno de los agujeros malolientes por excelencia. Buenos grupos serpenteando por estos terrenos siempre va a haber, pero todos tienen sus momentos y sus auges, el momento concreto al que abastecer una necesidad generacional por dejarse llevar por lo insalubre y crápula. Es un poco lo que trato de buscar en estos terrenos desde hace ya un tiempo y hace un tiempo lo he venido encontrando en el trio de Seattle, Night Beats.

Buenas cartas fueron las que sirvieron de presentación, como los singles “H-Bomb”, el compartido con The UFO Club y un debut homónimo sencillamente aplastante dentro de un sonido que hacía honor a su música y unas composiciones serpenteando las posibilidades del fuzz, surf y punk blues con aplomo. Este año vuelven con otro estimulante documento titulado “Sonic Bloom” para The Reverberation Appreciation Society, sello asociado al Austin Psych Fest. Con un sonido algo más pulido, deciden adentrarse por una vena más variada y que es capaz de jugar con todos los referentes clásicos de la escena garage desde “Nuggets”, “Pebbles”, “Back From The Grave” y tantos otros recopilatorios de psicodelia de la época, hasta encarnarse en algunos cortes en crooners decadentes que remiten pequeños matices a los primeros Gallon Drunk y especialmente a la segregación de Max Décharné en su primera formación hacia Flaming Stars. “Sonic Bloom” es la frescura que ya no encontramos en Fresh & Onlys y un nuevo paso para Night Beats para llegar a un artefacto con perfume a clásico e indispensable en este curso 2013. Déjate arrastrar por la voz nasal y los punteos crápulas de Danny Lee Blackwells, la presión arterial de Tarek Wegner y la finura de la batería de James Traeger. Descarrilen con sus caderas hasta el final con el final de “The New World”, aunque éste no sea novedoso.