I’d say that the infrastructure of a really viable project isn’t formed from influences alone, but also from utopian ideas about how they fit together, absurd hypothetical scenarios involving their collision, etc. I’ve been doing Bee Mask long enough that it’s sort of developed its own grammar and often feels like it’s proceeding in a basically hermetic and self-referential fashion, but some the animating ideas include the influence of soundsystem culture and aesthetics on the “suitcase noise” of the American rust belt as the latest manifestation of the ongoing post-punk/post-reggae continuum, the idea of a punk music with David Tudor instead of (or in addition to) Black Flag, the idea a prog/art rock busily churning out flaky versions of Xenakis or Parmegiani instead of flaky versions of Copeland or Mussorgsky or whatever, the conviction that the music we’re in the habit of calling “psychedelic” is anything but, and the desire to explore certain ideas drawn from the discourses around art in other media without resorting to tired critical tropes like “synaesthesia.”

Estas son palabras extraídas de una entrevista que concedió Bee Mask y que está disponible en su cuenta de Tumlr . Son interesantes para entender el modus operandi de un artista al enfrentarse al proceso creativo. El artífice de esta confrontación de elementos en estos “hipotéticos escenarios” analógicos es Chris Madak aka Bee Mask. Madak ha ido labrándose un hueco entre las personalidades más respetadas en el ámbito del techno, en su acepción mas paisajística, con influencias de los laberintos abstractos de la komitche y poso hauntologico. Una emisión espacial de sonidos que me producen una sensación de soledad y vacío aunque sean sonidos muy orgánicos y, si se me permite, de gran fisicidad.

El año pasado, Bee Mask editó en el sello australiano Room 40 que regenta Lawrence English el excelence E.P. “Vapoware/Scanops”. Dos piezas largas, en las cuales da rienda suelta a las posibilidades del sintetizador y por ende reformula teorías del minimalismo synth. En “Vaporware” crea una sinfonía de belleza angosta. Los sintes modulan un tema que crea una sensación de espacios abiertos, al abrigo de un tupido manto de percusiones que confieren a la pieza un toque psicodélico, más ese halo prog y cósmico que la acercan, por un lado, a los postulados alemanes del rock de los 70 -me viene a la cabeza Tangerine Dream y su obra maestra “Zeit”, y por otro con el academicismo de la Sonic Arts Union, donde militaban Robert Ashley, Alvin Lucier y David Berhman. De éste último recurro a su disco de 1978 “On The Other Ocean” por esos sonidos envolventes, repetitivos y casi en espiral de los instrumentos interrogándose progresivamente. También podríamos relacionar a Mask con Steve Reich y su minimalismo abstracto y visceral.

Un tema, este “Waporware”, que ha inspirado al Dj y productor romano Donato Dozzy de dotarlo de una corporeidad aun mayor si cabe. “Donato Dozzy Plays Mask”– editado hace unos meses por Spectrum Spools- permite 7 variaciones sobre el mismo tema. Unas variaciones del todo unitarias y de gran poder de ensoñacion. Vaporware 01” inicia el disco sobre un fondo de lluvia -el motivo acuático que vuelve a retrotraerme a la komitche alemana- y la percusión y los sintes evocan por igual a fondos abisales como a los diagramas retrofuturistas de Daniel Lopatin; “Vaporware 02” está hecha para expandirse en la inmensidad del espacio donde gravita y parece un meteorito a punto de caer en la tierra; en “Vaporware 03” Dozzy manipula lo que parece voz humana y los loops del sintetizador la hacen girar y girar, y se pierde para siempre y en su cuarto fragmento hay un juego de loops a lo Basic Channel; tanto el quinto como el sexto fragmento todo es bombeado según la doctrina motorik, y un ruido que gravita en segundo plano que lo ensucia todo , que la humaniza. Porque llegamos al final y todos ya estamos en pleno éxtasis, en un espacio que no sabemos si onírico o de primitiva belleza terrenal. Me pregunto si tiene sentido desvelar la incógnita. Esta incógnita que gravita en torno a uno de los mejores discos de electrónica de este año.