Quedan fuera algunos discos que casi todas las publicaciones han honrado pero, si una lista ha de servir como un catálogo de recomendaciones, qué sentido tiene otra con más de lo mismo. Que Daft Punk salga en todas las quinielas me parece tan excelente como obvio, incluso ya Phosphorescent, pero me hubiese gustado ver en muchas más a Smith Westerns, Bill Ryder-Jones, Iron And Wine o Camera Obscura. Por ejemplo.

01- “Ghost On Ghost” (Iron And Wine). En un año promiscuo y receptivo a diferentes variantes, resulta cuanto menos paradójico -por no calificarlo de descaradamente conservador- poner en la cima un álbum así de -al menos en apariencia- sencillo. Pero como siempre en tales casos, uno ha de poner la mano en su corazón y jurarse a sí mismo ser consecuente. ¿Cuál es el álbum que más he escuchado y disfrutado? Mentiría si dijera otra cosa. Y a estas alturas , como comprenderán, no voy a empezar la carrera de político. Gran Sam. Post relacionado.

02- “Loud City Song” (Julia Holter). La hada madrina. La de la varita mágica que, con un golpecito sensual, inunda de estrellas la estancia. Passing violins are blind, a singer with the eyes closed. Gershwin en slo-mo, David Lynch en una chocolatería. La versión de “Hello Stranger” quita el aliento. La diva humilde. Recatada y a la vez ostentosa. Post relacionado.

03- “Reflektor” (Arcade Fire). Lo tenía puesto más atrás; de hecho en la lista que envié a Rockdelux en noviembre iba tercero el de Matthew E. White. Pero como este último es del 2012 -relanzado en Europa después- y el de los canadienses es el que más ha crecido para mí durante las últimas semanas una vez asimilado todo su potencial, queda justificado el ascenso. Post relacionado.

04- “AM” (Arctic Monkeys). Se ha hablado suficientemente de este golpe contundente en la mesa del indie. Sigo prefiriendo no obstante la última parte de su disco anterior. Y el primer álbum, claro. Post relacionado.

05- “A Bad Wind Blows In My Heart” (Bill Ryder-Jones). Un trabajo sencillo con argumentos para aplastar a otros productos más complejos y perecederos. Tan crepuscular como su portada. Post relacionado.

06- “Caramel” (Connan Mockasin). No se trata de echarse un farol: aviso que el álbum tiene obstáculos para hacer desistir a más de uno, sobre todo si toma el título al pie de la letra. Pero hay algo en esos acordes de ecos pastosos -aquí sí vale el título-, más allá del reflujo conceptual, que te hacen volver a él. Atrapa más por lo que proyecta que por lo que suministra. Post relacionado.

07- “The Visitor” (Matías Aguayo). Algo no encaja. Pese a ser disco del mes en una prestigiosa revista como Mojo, no lo he visto en ninguna lista, ni siquiera entre los 50 primeros de la suya: toda una incongruencia en su política editorial que debería hacerles reflexionar acerca de las aptitudes del jefe de sección. En mi entorno sin embargo no se entendería el verano pasado -ni sus días ni sus noches- sin su ritmo obsesivo y sensual. Post relacionado.

08- “Desire Lines” (Camera Obscura). Como muchos discos de una lista donde quien la elabora tiene sus intocables. Aquí no se justifica -y espero que nunca se tenga que justificar- la presencia de Camera Obscura, así como la de otra media docena de nombres: The Bitter Springs, Jim James, etc Pop atemporal y necesario. Para seguir respirando. Post relacionado.

09- “The Burning Dot” (Old Amica). Debido a la peculiaridad de los productos de Moonpalace -recopilación de grabaciones varias, en este caso la suma de dos Eps, y lo limitado de sus ediciones físicas-, suelo cuestionarme su inclusión en una lista donde el término “álbum” conlleva una serie de estereotipos. Algunos obsoletos, ateniéndonos a las múltiples vías de acceso electrónico para escucharlos -o la cada vez menor diferencia existente entre lo que es un EP largo y un álbum corto-; otros, los musical y artísticamente conceptuales, más discutibles. No obstante, la belleza de su música derriba cualquier barrera y anula cuantas tesis doctorales se formulen al respecto. Post relacionado.

10- “Torres” (Torres). Su procedencia induce a pensar en otra cantautora afiliada a la americana sureña tierna. Error. Que exista una parte acústica, respaldando su faceta de cantautora, no eclipsa la mordedura cruda que subyace con tan solo elevar el tono vocal y adobarlo con el pespunte de una guitarra eléctrica subliminalmente abrasiva. Post relacionado.