Hace seis años ya que Euan Hinshelwood, de Watford, emite señales de vida discográfica. Pero es la primera vez que dichas emisiones consiguen hacerlo a través de una frecuencia de alcance aceptable como Younghusband.

El detonante, más que el álbum “Dromes” (Sonic Cathedral 2013) en sí, ha sido la producción de Nicolas Vernhes de Deerhunter. Si bien no se nota demasiado pronto, pues “Running Water” y “Sunstroke” flotan en una psicodelia melódica anestesiante tipo The Kingsbury Manx, y los arpegios sixties de “Comets Crossed” se sitúan entre la acidez de Allah-Las y la humedad de Shack, el nivel crece paulatinamente hasta que de pronto, escuchando “Reunion Message”, te ves atrapado entre el pulso implacable y la melodía angelical: como unos The Radio Dept alemanes. Esta fijación hipnótica asciende otro peldaño -tras la pausa relajante de “**”– con “Wavelength” y su esquema circular. Ya no basta con quedarse con el referente de Bradford Cox, sino que cabe también apuntar discípulos de la proyección de DIIV, entre lo mecánico obsesivo y lo melódico humanista.

Y cuando Euan podría apretar el acelerador hasta el final, desengrasa con “Divisions” -intro de Depeche Mode suaves con voces a lo Pink Floyd– para después apuntalar con la mejor pieza, “Constantly In Love” -como se deduce del título, una preciosidad- poniendo sobre el tapete la dualidad esgrimida por los grandes; los que pasan de lo bruto a lo cándido sin pestañear.