David Rodríguez y Joël Iriarte llevaban cerca de siete años componiendo y dando a conocer intermitentemente por My Space las canciones que componen su Gran Obra Pop Catalana: “Las Comarcas de Catalunya Vol.1” (Canada, 2013). Un disco que nace impulsado por un intenso amor a la tierra, su tradición, y sus gentes. Como bien dice Luis Cerveró en el texto promocional, éste es un amor que retoma su pureza y universalidad de la tradición romántica. Pop que esquiva el lugar común e interpretado entre amigos. Son 22 temas – los mismos que tenía “Illinois” de Sufjan Stevens-, y por suerte hasta completar las 41 comarcas tenemos diversión asegurada.

Junco y Diamante se erigen en trovadores románticos curtidos en mil y una noche en discotecas de extrarradio. Los cantares de gesta de personajes de miradas limpias, más puras que la luz esencial. Un cinexin proyectado en paredes estucadas que pespuntea pop arrabalero a lo GainsbourgBirkin en “Alt Empordà” -con la voz de La Bien Querida, que también comparte protagonismo con Joël en “Ascó”, precioso tecnopop bakala que me recuerda a Felix Kubin-; “Berguedà” es power pop del bueno e incita a sacar guadañas y empezar la revolución; David aporta su vena más reflexiva en “Osona”, balada con dragones, rosas, perdones, vientos y riffs inesperados; “Solsonès” es como un wall of sound low cost que le encantaría al Phil Spector chalado; Antonio Luque canta en “La Selva” y parece un descarte de uno de sus últimos discos y, lo mejor y más extraordinario de este disco es “El Cielo Catalán”: Fernando Alfaro cantando bajo un mullido manto dub y cacofonías varías su exilio personal-freestyle. Y que quede claro ya de una vez por todas: el cielo catalán lo componen todas las novias que componen el cielo catalán. Punto.