De la infinidad de referencias de dream pop contemporáneo -o sea con rebozado electrónico actualizado- aparecidas como hongos últimamente, la de “Strange Weekend” sobresalió del resto el año pasado. Mauro Remiddi exhibía lo sensible y lo actual en Porcelain Raft amparado en unas composiciones de naturaleza frágil que obtenían proteína suplementaria gracias a anabolizantes shoegaze.

Lo que hace “Permanent Signal” (Secretly Canadian 2013) ahora es reafirmar -con pequeños retoques significativos- los postulados de su autor. Cada tema se entronca al presente según los arreglos que precise. No disminuyen las oleadas de teclados por decreto, sino según los requisitos., y se sigue utilizando la electrónica pero sin que suponga una prioridad. “Think Of The Ocean” la usa, y seguro que a costa de ella obtiene toneladas de melancolía. Sin embargo están el violín y el piano para apuntalar el dramatismo de la voz. Sangrando como los Mazzy Star antiguos. El recurso del piano se repetirá más adelante -con trompeta- en la balada “I Lost Connection”, pero antes Mauro habrá sacado de la chistera un repertorio de trucos -nada nuevo, lo reconozco- que dejan embobado: la voz sabiamente mezclada y recalcando la sílaba precisa en “Cluster”; el andamio lisérgico pulido sobre el que va trepando el ritmo en “Minor Pleasure”, sigilosamente, hasta abrazarte y engullirte cual pitón profesional; o el magnetismo creado por ritmo y voz -onda Young Galaxy– en “It Ain´t Over”.

Posiblemente el último tramo del álbum sacrifique la belleza instantánea en aras de unir pasado y presente en un marco instrumental. O puede que Remiddi lo haya dispuesto así para realzar en toda la dimensión que merece “Echo” como epílogo.