Of The Moon. Resulta inevitable la coletilla citando el título completo del mítico álbum de Pink Floyd al escuchar “Psychic” (Matador 2013). No se sabe exactamente el tipo de intención escondida tras la creación de Darkside por parte de Nicolas Jaar y el guitarrista Dave Harrington pues, mientras publicaban este segundo álbum, han rendido pleitesía a través de un mix alternativo de “Random Access Memories” a Daft Punk -bajo el alias de Daftside– a la vez que Jaar se embarcaba en un tributo a John Lennon.

Más allá de una comparación con pinzas exagerada con los Floyd -sobre todo los de “Wish You Were Here” o los de la canción “Another Brick In The Wall”-, “Psychic” se divide en dos partes. La primera consta de ritmos prominentes aunque letárgicos, una suerte de downtempo atmosférico –Thievery Corporation con drogas recicladas-, marcada por los once minutos iniciales de “Golden Arrow” entre falsetes vocales lánguidos –“Heart”-, donde se incita a mover los pies pero aún más a crear un estado mental que se regodea disfrutando de las filigranas secas de la guitarra de Harrington con estela de David Gilmour. Las mejores, las trufadas de blues electrónico de “Paper Trails”.

Las cosas cambian -relativamente- en la segunda mitad –Harrington en “The Only Shrine I´ve Seen” se pone funky– con aportaciones rítmicas de tecnología más reconocible para el público contemporáneo. Minimal techno decorado con capas de sonido -también ruido, aunque más estético que inquietante- sin forzar la composición a escaparse del ambiente sedado, y siempre con la guitarra aleteando en medio de bases perezosas. Entre lo ambiental, lo rítmico y lo reflexivo, “Psychic” es tan anacrónico como actual. La cara oscura de “Burning Feeling” de Lovelock el año pasado.