Una vez leí que decían de ella, de forma acertada, que era un cruce perfecto entre Wanda Jackson, Shirley Collins, y Janis Martin. A la fórmula habría que añadir tres ingredientes determinantes: personalidad, fe ciega en el “Hazlo-tú-mismo”, y una clara intención de regenerar el ideario rockero – que no rockista- desde una nueva y desinhibida perspectiva . Una forma como otra de hacerlo es revitalizando el legado de grandes mujeres de la canción hispanoamericana. Una herencia que aquí es interiorizada, y revelada como algo nuevo, y siempre estimulante.


Lidia Damunt, esa murciana exiliada en la fría Malmö, se aferra a su insobornable idiosincrasia: estrena sello discográfico -Tormina Records-, y en él anuncia su vuelta al ruedo con “Gramola”. Nos paramos a charlar un rato con nuestra tormina del Mar Menor.

Lidia, “Gramola” es la primera referencia en tu propio sello y decides hacer uno de versiones. ¿Cómo surgió la idea de un disco de covers? La primera vez que te escuché haciendo versiones fue en tu aparición en directo en las jornadas literario-musicales bajo el nombre de“Primera Persona” celebradas en Barcelona -mayo de 2013-, donde compartiste escenario con las The Raincoats…

A finales de 2012 empecé a darle vueltas a esa idea. Me surgió la oportunidad de hacer un concierto de versiones en un centro para gente con problemas mentales. Me junté con una amiga que canta y entre las dos preparamos versiones de canciones populares, tipo “La Bamba”, “Bailando”, “Be my baby”, y cosas así. Nos llamamos Rita Bengala y fue una experiencia muy extraña y divertida. Me quedé un poco enganchada a esa idea, de hacer estribillos que a la gente le suenan pero cambiarlos un poco. La simple idea de versionar una canción es muy bonita, es como traducir.

Me encanta la portada porque me recuerda a los diseños gráficos de Not Not Fun. Aires retrofuturistas: extraña pero a la vez muy sugerente, como un juego de contrastes con el contenido del disco, y me parece una estética poderosamente femenina y diferenciada. ¿Qué querías expresar con ella?

Me llamó la atención un collage de Rafafans en el que aparecía la cabeza de una mujer. Pensando en el contenido del disco y en la misma idea de lo que es un collage, se me ocurrió juntar varias cosas: una portada de Violeta Parra en la que aparece rodeada de frutas, los volantes de un traje flamenco, las peinetas de Martirio, la portada de un disco de Cristina (Zé Records), etc. Le conté todo esto a Rafafans para que le sirviera de inspiración y él creó este personaje surreal que es la portada de “Gramola”. Una viajera en el tiempo, definitivamente retrofuturista, fresca y salá. Viva Rafafans!

El disco es espartano a nivel de producción – guitarra, voz y batería -, suena como amateur e intuitivo. ¿Lo planteaste así, o fue moldeándose sobre la marcha? Se intuye un acercamiento a la música más físico, más emocional.

Sí. Lo cierto es que éste ha sido para mí un disco difícil. Lo tenía todo muy pensado, el repertorio, el por qué de cada canción, y a veces conseguir hacer tuya una canción de otra no es tan fácil. Después de un año entero peleándome con las versiones, cambiando las estructuras, me apetecía que la grabación fuera lo más espontánea posible. Envié las maquetas a los músicos y, una vez en el estudio, la intención es que todo fluyera, que saliera solo y que no tuviéramos que pensar mucho, solo tocar y grabar y divertirnos.

Es un disco que es fiel reflejo de tus variados gustos musicales: desde Mari Trini o Lola Flores hasta Rocío Jurado, pero pasando también por clásicos más contemporáneos como el “Me Voy” de Julieta Venegas. ¿Entenderá este disco parte de tu público, digamos, más indie?Quizás sin ser premeditado, o sí, estás redefiniendo el concepto de artista que opera en los márgenes de la industria, y por ende, el de cantautora; tu perfil es muy semejante al de Lorena Álvarez y su asimilación del folklore nómada.

Creo que tengo un público muy heterogéneo, al menos es la impresión que me da cuando hago conciertos. Yo misma escucho cosas muy variadas y estoy convencida de que la gente hoy en día, especialmente desde que se inventó el “streaming”, escucha un poco de todo. En cualquier caso no creo que sea cuestión de entender el disco o no, simplemente te gusta o no te gusta, no es que sea un jeroglífico.

Todas son versiones de artistas, todas ellas mujeres, con fuerte carisma. Féminas que se caracterizan por dar visibilidad a un modelo de independencia y autosuficiencia. Se abrió hace un tiempo un debate, en mí opinión muy necesario, sobre el androcentrismo en el pop, y el papel de la mujer en la música popular y los mass media. ¿Qué opinión tienes de todo esto? ¿Qué rol debería desempeñar, o desempeña, la mujer en el entramado de la música independiente?.

Es un debate necesario. Y me gustaría que se escribieran más páginas no sólo acerca de este debate sino también reportajes en las revistas especializadas dedicados a recuperar discografías y a revalorizar artistas femeninas que quizás han caído muy pronto en el olvido, perjudicadas por un canon más masculino. Te hablo de Dory Previn, pero también de Mari Trini, Chabuca Granda o Violeta Parra. Está el problema añadido de que es más fácil reivindicar algo que venga con el sello de aprobación de la prensa anglosajona. Y en cuanto a la música que se hace en nuestro país, el caso de Mari Trini por ejemplo, si no la reivindicamos nosotros no lo va a hacer nadie.

¿Por qué es tan difícil, por no decir insólito, que un hombre reivindique la copla o la canción melódica en estos márgenes? ¿Por qué no rigen como canon estético en la cosmología del pop/rock patrio?

Yo creo que hay muchos hombres que reivindican este tipo de canción, al menos en el mundo gay. También en la tercera edad, mi abuelo por ejemplo, es muy fan.

¿Cómo es tu vida en Malmö?¿Ha afectado este cambio geográfico en tu música?

Estar muy cerca de las cosas a veces te impide ver lo que tienes delante, y vivir aquí me ha proporcionado la distancia que necesitaba para mirar ciertas cosas con perspectiva.

La manera que tienes de cantar siempre me fascina por su halo misterioso: te gusta estirar las sílabas, acentuarlas a tu antojo, pasas de la calma al rugido de forma imprevisible poniéndola a prueba, y tu voz dota de sentido a todos los instrumentos. ¿Qué importancia tiene la voz en tus canciones? ¿Qué referentes vocales tienes?

Lo de cantar es algo que hago sin pensar. La voz es importante para mí pero me cuesta mucho pararme a pensar en cómo quiero cantar o qué quiero hacer con mi voz. Nunca lo pienso, sólo lo hago, así que no tengo un referente vocal, al menos no de forma consciente. Pobre voz, no le hago ni caso.

Tormina Records es tu propio sello discográfico que inauguras con “Gramola”. ¿Con qué filosofía nace esta editorial? ¿Qué propuestas musicales vas a dar cabida?

La idea es simplemente sacar cosas que me gustan, intentar ofrecer a cada grupo o artista lo que más le interese, dentro de mis posibilidades claro. No hay ningún tipo de “línea editorial” porque me gustan cosas muy diferentes. El sello acaba de nacer, poco a poco se irá viendo su personalidad, es como una criatura.

¿Qué música te interesa actualmente?

Precisamente he estado escuchando cosas del sello Not Not Fun, que me intriga mucho. Y a Dum Dum Girls. Además de eso, estoy tocando la guitarra en un grupo, así que estoy volviendo un poco al rock.