El fervor que sienten por la música los habitantes de nuestras antípodas nada tiene que envidiar al de la metrópolis colonial; la herencia anglosajona en toda su soleada plenitud. Day Ravies, de Sydney, reivindican el extenso abanico de influencias que predominan en aquella parte del planeta, sin temor a pecar de indefinidos. Y sin rubor alguno a la hora de imponer el criterio oceánico: siempre la buena composición por encima de las tendencias.

Escuchándoles puede llegarse a la conclusión prematura de que el mundo no necesita otra combinación de shoegaze y psicodelia, sobre todo si se expone de manera afable. Sin embargo “Tussle” (Popfrenzy 2013) se hace querer en seguida por esa manera tan natural de llevar el rock a la cancha pop. Dejan de lado los mil y un quiebros retorcidos de paisanos como Tame Impala o Pond, yendo directos al meollo. Bastantes canciones –“Jasmine”, “Dasher”– se nutren del pulso germánico de Yo La Tengo, mientras otras buscan melodías idílicas -como “I Don´t Mind”, la estrella, o “Sun Up”-, simplemente pop“Cocoon”– o envueltas en una nube de algodón azucarado –“Steeple Walk”– para relamerse las orejas.

Sin por supuesto inventar la rueda, hay que reconocer que los círculos que dibujan Day Ravies son perfectos. En Australia a día de hoy aún es verano.