El pasado año, África volvió a salvarme de un año anodino a nivel musical. Una de las formas de combatir el bostezo es prestando atención a catálogos excelsos como los de Sahel Sounds siempre interesantes sus series de “Music From Saharan Cellphones”, pero también me fascinaron los rituales mántricos de la gran cantante malinesa Idassane Wallet Mohamed, y el devenir sinuoso y minimalista de las composiciones del organista nigeriano Mammane Seni-, o los de Awesome Tapes From Africa. Del sello de Brian Shimkovitz uno se queda sin más alabanzas: su labor divulgativa a través de su blog y su sello propio es heroica, y un placer descubrir cosas tan mágicas como las maravillosas canciones de Hailu Mergia, el funky nigeriano de Dur-Dur Band, o al personaje que nos ocupa: el risueño Penny Penny.

Shaka Bundu” (ATFA, 2013) es una cassette recuperada y prensada en vinilo datada en 1994. Nuestro hombre nacido en Sudáfrica e hijo nacido en el seno de una familia compuesta por ¡68 hermanos! de 25 madres diferentes, es una de las figuras más importantes y carismáticas del Tsonga Dance: música de baile permeable a las influencias occidentales del house y la disco music. Un estilo que precede a lo que actualmente conocemos como shangaan electro, ese impetuoso y callejero estilo de baile – un cruce entre el breakdance y el juke– que hace mover al pueblo en movimientos sincopados en las calles de Johannesburgo oMozambique. La música y el baile como elementos de resistencia urbana.

Empieza el disco con “Shichangani” – que lo cierra también con una versión remix-, y uno evoca los aires festivos de Mory Kanté, y legitimiza a esos teclados house con referente claro: el archiconocido y excelente hit de Londonbeat “I’ve Been Thinking About You”. Sin complejos, los embriagadores sonidos se disparan: en “Ndzihere Bhi” hay cajas de ritmos, teclados a lo Technotronic y punteos de guitarra que parecen prestados por Robert Smith; Jazzy B le daría muy buena puntuación a “Shaka Bundu” o a “Dance Khomela”: tienen soul, y son tan robustas y embaucadoras como en su día fueron las melodías de Mr. Fingers y demás alquimistas del ritmo.

1994. Año cero.Primeras elecciones multirraciales en Sudáfrica después del yugo. Nelson Mandela. Este disco se grabó en 7 días, y el placer es eterno.