Empecé a seguir a Rosanne Cash hace muchos años -como prueba, la reseña de “King´s Record Shop” en Ruta 66 de enero de 1988-, cuando el apellido Cash pesaba más que su talento precoz y buscaba un hueco de la mano -en todos los sentidos: también la de pedida- de Rodney Crowell. Después de “Interiors” y del divorcio me alejé de ella sin dejar de observar de reojo su actividad junto a su nueva pareja John Leventhal: cuando has nacido en Memphis, has crecido en California y titulas un álbum “Rules Of Travel” (2003), la complicidad viajera se establece. Como bien dijo alguien, el mundo es un libro, y quienes no viajan solo leen una página.

Existen no obstante distintos tipos de viaje, no todos forzosamente agradables o con un medio de transporte implicado. De aventura, de descubrimiento, de descanso, de ocio, de fiesta, de emigración, de exilio o de huida (de algo, de alguien, de lo que te rodea, incluso de ti mismo). Y está el viaje continuo como forma de vida, porque tus circunstancias personales te han excluido del grupo de afortunados que pueden disfrutar del concepto del hogar. Escuchando “The River & The Thread” (Blue Note 2014) cabría deducir que Rosanne se encuentra entre los últimos ejemplos, cuando el estribillo de “A Feather´s Not A Bird”, primera canción, recalca a feather´s not a bird, the rain is not the sea, a storm is not a mountain, but the river runs through me. Lo suelta con un sonido compacto y seco, de raíces blues sureñas -una conexión country sería la mandolina de “The Sunken Lands”-, escondiendo bajo su capa de densidad rítmica la amargura de quien compra un billete de ida pero, por culpa de su pesada mochila -tres hijos con Crowell por ejemplo-, acaba comprando también el de vuelta, como puede leerse entre líneas en “Modern Blue” (empieza con un I went to Barcelona on a midnight train, I walked the streets of Paris in the pouring rain, y termina con I went to Barcelona and my mind changed, I´m heading back to Memphis on a midnight train). Autopistas, intentos de desatascarse y erradicar la rutina, pero siempre con la mezcla de renuncia y nostalgia –Memphis– como nudo en la garganta al dar prioridad –“Etta´s Song” está dedicada a la esposa del fallecido Marshall Grant, músico amigo de la familia Cash– a la atracción de la tierra madre.

Que Tony Joe White, Kris Kristofferson, John Prine y Rodney Crowell hagan coros juntos como Voice Of God Choir en la canción “When The Master Calls The Roll”, compuesta por este último -dedicada a Emmylou Harris– junto a Rosanne y Leventhal puede parecer un dato anecdótico para arropar a la protagonista. Yo prefiero tomarlo como una constatación de respeto; mutuo entre ellos, y hacia la cultura sureña. Lo que pasa en Memphis se queda en Memphis.