Pónganse sobre la mesa los antecedentes. Pernice Brothers perdieron fuelle tiempo atrás, sumidos en la rutina del cul de sac de banda minoritaria. Teenage Fanclub, aunque más briosos, también habían dado lo mejor de sí hace años. Los dos logos, pese al buen cartel y al denominador común del perfeccionismo vocal, están casi en barbecho en la memoria colectiva.

Actualicemos datos. Joe Pernice, de Massachussets, reside en Toronto al casarse con una canadiense. Norman Blake, escocés, debido a razones similares, reside en Kitchener, a 100 km de Toronto. La sintonía entre ambos viene de lejos y ahora, junto al percusionista Mike Belitsky, publican como The New Mendicants un álbum titulado “Into The Lime” (Ashmont 2014). Otros maduritos que se niegan a sucumbir ante el declive inevitable de la edad, pensarán algunos; o unos músicos excelentes que no quieren permanecer impávidos ante lo que asisten -el triunfo de personajes con mucho menos talento y edad- ni entrar prematuramente en el vagón de los perdedores. Así que manos a la obra y a sacar el máximo partido de sus virtudes y del entorno canadiense donde se produce la grabación.

Como puede suponerse, el álbum es una preciosidad. De hecho cuesta creer que sea el resultado de un material rechazado para una banda sonora, cualquiera que fuese la temática y las imágenes. Lo mejor de Teenage Fanclub y la saga Pernice condensado en diez piezas de exquisita orfebrería vocal. Auténticas joyas que van desfilando ante los tímpanos incrédulos una tras otra. Cuando llegan a “If You Only Knew Her” y al estribillo de “High On The Skyline”, ya sensibilizados ante el sabio pistoletazo de “Sarasota”, la más eléctrica “A Very Sorry Christmas”, la entrada a capella de “Cruel Annette” y sobre todo la fragilidad de “Follow You Down”, nos tienen absolutamente entregados a su precisión armónica y a la exquisita y maravillosa sencillez de sus composiciones (además de una versión balsámica de “By The Time It Gets Dark” de Sandy Denny). Escuchar la pureza de este disco -exceptuando el último corte “Lifelike Hair”– es como beber agua fresca de un manantial de montaña en primavera, reduciendo todo el resto de la música actual que escuchamos a agua embotellada en PVC.