El empujoncito cómplice del paisano famoso nunca viene mal. Cuando Horse Thief -originarios de Denton, Texas, pero hijos adoptivos de Oklahoma– firmaron con el mismo management que el de Flaming Lips, intercambiaron cromos: hace un año los primeros hicieron una versión de “Try To Explain” mientras los segundos adaptaban “I Am The Bear”. El contrato con Bella Union hizo el resto. Grabación en Los Angeles y producción de Thom Monahan.

Seguramente toda esta sarta de datos contribuye a ubicar a “Fear In Bliss” (Bella Union 2014) en la frontera entre la americana y el rock reflexivo que opera entre los márgenes acotados por los mejores Midlake y Fleet Foxes. Canciones que recuerdan a los primeros, bonitas y otoñales, hay unas cuantas –“Human Geographer”, “Dead Drum”-, incluso con alguna secuencia de acordes afín -siento tener que mencionarlos últimamente tantas veces, pero así lo percibo- a Go-Betweens, mientras los ecos del bosque de los segundos se quedan cortos en algún tema –“Already Dead”– con solo guitarra y juegos de voces; fresco como el agua del deshielo bajando de las montañas esbozadas en la contraportada.

No podría jurar que el mundo necesita imperiosamente más canciones como las del repertorio de Horse Thief. Traslúcidas, que te hacen sentir bien. Una saturación de productos así podría incidir en un giro de las tendencias hacia parámetros totalmente opuestos. Y yo sigo prefiriendo, con todas las excepciones pertinentes, quedar saturado con la música que me hace sentir bien.