Algunos lo definirían como synth pop para amantes del folk. Y unos pocos justamente al revés; los que se atienen a criterios los genealógicos de los dos protagonistas de Sylvan Esso -a saber Amelia Meath del grupo de folk purísimo Mountain Man, y Nick Sanborn, bajista de Megafaun– y piensan en clave americana con voz femenina. Error.

Por mucho que “Sylvan Esso” (Partisan 2014) pasee las raíces donde ellas deben estar, o sea bajo la superficie, nunca deja que pugnen por imponerse en términos sonoros sobre la electrónica dominante. Todo lo más, si se presta atención, encontraremos estructuras adaptadas de modelos ancestrales. Como “H.S.K.T”, que podría provenir de los cantos durante la cosecha de algodón -con un dinamismo interior que me atrae imaginar en Willis Earl Beal, o “Come Down”, un espiritual camuflado.

La pieza con mayor poder de persuasión, por inmediata, es “Wolf”. Imposible resistirse al estribillo onomatopéico, con un auuh uuh uuh que se prolonga durante días en la memoria. Y si tuviese que comparar el sonido global de Sylvan Esso con el de un referente más o menos contemporáneo, sería con CocoRosie. Sin el espíritu travieso de aquel espléndido “La Maison De Mon Rêve” pero asimismo sin tanta tontería de niñas pijas alternativas. Flota en la grabación una profesionalidad inherente al talento de sus protagonistas que va haciendo crecer las canciones -se empieza a notar en “Coffee”– con el paso de los días, augurando un futuro muy prometedor.