Un disco como “granada” – con “g” minúscula -a la fuerza nace de un conocimiento mutuo exhaustivo, de otra manera no concibo llevar a buen puerto tamaño desafío. Dos amigos; un puñado de favoritas; guitarra y voz; diferentes idiomas y paisajes comunes. Sílvia y Raül deconstruyen un cancionero que tiene en sus manos infinitos recovecos por descubrir. Hacer una versión no tiene mérito alguno, pero reescribirla y hacer que suene nueva, sólo es posible si uno tiene clase. Clase y distinción es lo que tienen estos dos.No sólo por las composiciones -escogidas con gran acierto por la pareja ya que se alejan del lugar común – brilla este trabajo, también por la magnífica labor de producción: aquí todo respira; todo palpita al ritmo de los silencios que cobran aquí un protagonismo inusitado; cada punteo de guitarra calibra perfectamente las diferentes modulaciones de la voz prodigiosa de Sílvia. Uno tiene la sensación de que todos estos sonidos provienen de una pasado pretérito, y a la vez se prenden en la memoria con la emoción de un lenguaje nuevo aun por desentrañar.

Los punteos de guitarra, entre ingrávidos y furiosos, acompasan a una Sílvia Pérez Cruz siempre intuitiva y apasionada abriendo con “Abril 74” de Lluis Llach. Un respingo de emoción, y vendrán muchos más. Porque es imposible tener sangre en las venas y no emocionarse con esa recreación de “Puerto Montt Está Temblando” de mi adorada Violeta Parra: matices drone y aires catedralicios para cerrar la cuadratura del círculo; o en “Albert” homenajean a Albert Pla, y doblan las voces para rimar esas historias de personajes borderline, y escatología moral que tan bien retrata el de Sabadell; y el minuto y medio de “Que Me Van Aniquilando” es postfolk, ¿no?, y gracias infinitas a genios como Enrique Morente por dejarnos tanto Arte.

En el Primavera Sound de este año lograron enmudecer a todo el Auditorio: los whatsapp se congelaron y nunca llegaron a sus destinatarios al escuchar “Pequeño Vals Vienés”. Es historia viva: letra de Leonard Cohen y disco faro “Omega”. Momento inolvidable. Lloré lagrimones.

Un amigo me dijo a la salida: “estos dos se han unido para hacer historia”. Esa otra (intra)Historia que la escribimos tú y yo; y aquel que pasa por allí; y …Gentes con nombres y apellidos.