Me gusta equiparar el sano deporte de conocer bandas nuevas con el de los niños del trópico buceando en busca de ostras: alguna, por muy anodina que parezca desde el exterior, puede esconder una perla. Los que nos plantamos delante de un altavoz sin embargo gozamos de cierta ventaja comparados con los que se zambullen sin más aire que el de sus pulmones. En el presente caso, la información privilegiada -penada en otros sectores, no en éste afortunadamente- venía en forma de recomendación indirecta, pues no cabe en cabeza alguna que un tipo del buen gusto de Bill Ryder-Jones se implique a nivel colaborador en un asunto vulgar. Y otro tanto respecto a la presencia de Richard Formby.

Efectivamente, el nombre el nombre We Are Catchers con álbum homónimo (Domino 2014) tras el que se esconde Peter Jackson de Liverpool, es una modesta maravilla. Nada extraordinario en las formas: una voz con el piano en primer plano que puede, dependiendo del tema, evocar a compositores contrastados tipo Jim Webb, Burt Bacharach, Harry Nilsson (o menos trillados como Paul Williams y Harvey Williams), pero definitivo a la hora de ganar las medallas cuando toca la tecla otoñal de Beach Boys. Que unos juegos de voces en “Tap Tap Tap” nos trasladen durante unos instantes a la costa oeste crepuscular de los Wilson, que la pandereta de “If You Decide” desentierre el arma letal de Phil Spector, o que se gestionen tres frases en “Waters Edge”, el primer tema –from the sky I can see the birds fly, from the ledge you can see the waters edge-, hasta convertirlo en adicción irreversible, son prueba, una vez más, de la magia adosada a las estructuras aparentemente sencillas. Completado con raciones de dream pop”Over The Hill”-, “We Are Catchers” es un debut añejo, entrañable y absolutamente delicioso.