La euforia que produjo el primer álbum de The Pains Of Being Pure At Heart me hizo pensar en una agrupación con esa facultad rara para parir un millón de tonadas impagables sin despeinarse. Sin embargo, pese a que muchos vieron mayor empaque en “Belong”, el segundo, yo no lo digerí mejor. Incremento presupuestario y arreglos enriquecidos con un tuétano que no albergaba mayores proteínas. Típica banda de dos discos que acabará deshinchándose, pensé para mis adentros cuidándome muy mucho de no exteriorizar -porque tampoco el álbum la merecía- una preocupación desproporcionada. Era simplemente un viaje personal: me habían subido tan arriba que cualquier nimio y sutil descenso me hería más de la cuenta. Peor para mí, mejor para otros.

Desde entonces han sucedido cosas -la más importante, el cambio de voz femenina: en vez de Peggy Wang ahora está Jen Goma de A Sunny Day In Glasgow– que han desembocado en “Abandon Days” (Yebo 2014). Una colección de preciosas tonadas instantáneas. Kip Berman ha seguido aparcando el poso de feedback del disco inicial y el pulso métrico del siguiente EP, en un ejercicio de constatación mágico sin grandes ínfulas, consciente de que es un sonido que ya existía en dos terceras partes del catálogo de Sarah Records. Podría llamarse plenitud indie. Yo prefiero pensar que por fin ha dado forma a su zapato de cristal fino, un estilo -aunque no- propio capaz de definirles nada más escuchar la primera nota de una de estas nuevas canciones. Parte dream pop, parte Belle & Sebastian o Camera Obscura, con una regresión natural en pos de la nostalgia y la melodía infinita. Entra de puntillas con “Art Smock”, suelta amarras en “Kelly” y a partir de allí sale a la caza –“Eurydice”– del éxtasis. Por supuesto al final lo consigue y se explaya en él con “The Asp At My Chest”.

Seguramente a muchos les sobre la parte de sinfonismo celestial con que Berman finiquita algunos temas. Pero hacen tanta falta hoy canciones ensanchando las venas de corazones obstruidos que no puedo parar de escuchar el álbum entero una y otra vez. Los Placeres De Volver A Sentir El Pop En La Sangre. Pure At Heart.