Precaución inicial, y más aún frente a esa portada que parece mostrar a una pareja ante un pantallón visualizando un dibujo psicodélico que bien podría ser una resonancia magnética de rodilla coloreada. De hecho me ha costado meses admitir que “Soft Friday” (Nettwerk 2014) de Coves es un buen álbum, supongo que debido a los prejuicios de siempre. Británicos que, aún sin estar en una multinacional como Cults, gozan de un trato de favor exagerado de la prensa británica ateniéndonos al tipo de sonido.

Cierto, tienen más aristas que Cults. Y saben pillar el sabor vintage como The Raveonettes. Y Beck Wood podría parecer una Hope Sandoval cantando con The Jesus And Mary Chain mientras daban el paso entre “Psychocandy” y “Darklands”. Y John Ridgard inyecta veneno eléctrico incluso en los tramos más sintéticos. En cualquier caso, el intento de familiarizarse con estas diez canciones a la larga obtiene su recompensa. Cuando se empieza a distinguir el olor de single de “Cast A Shadow” a pesar de su eco ácido (como “Let The Sun Go”). Mientras flotas en la alfombra shoegaze de “Beatings”, una pieza ambiciosa que arranca a modo de Phil Spector turbio, para ir subiendo y bajando: de lo rasposo y cavernoso de la armónica a la apoteosis final tipo The Russian Futurists apenas median unos segundos.

Quizás no todos los temas de Coves embelesen al primer contacto -seguramente porque no parecen aportar novedades sonoras relevantes- pero si se les da cancha, acaban por imponerse a las reticencias. Yo ya me he rendido.