El apellido de Ben Asbury me tiene abstraído mientras escucho su proyecto de Axxa/Abraxas del mismo nombre (Captured Tracks 2014) intentando encontrar paralelismos fonéticos. Probemos con Asbury Park. No. ¿Haight-Ashbury tal vez? Aunque proceda de Atlanta, el barrio de San Francisco le pega a su música: el pop con tintes lisérgicos mantiene un reflujo continuado en el mercado bajo disfraces distintos. Estamos ante uno de los más trillados últimamente, el de los estiletes de guitarras que dibujan meandros de folk disfrazados de west coast psicodelia.

Sin embargo no todo se mira en el mismo espejo reflector de Byrds que otros -lo de Haight-Ashbury venía a cuento por el libro Eight Miles High-, ni siquiera se acotan las influencias a las mismas que Allah-Las. Se apoya Asbury en teclados -sí, a veces puede evocar al de Doors de 1966- pero sobre todo encara las voces con solemnidad litúrgica –“Painted Blue”-, doblándolas, gracias a una tonalidad a ratos reminiscente -otra sería “Same Signs”– de aquel magnífico “Five Roses” de Miracle Fortress. Vibraciones positivamente lánguidas rotas de vez en cuando por el consabido apretón de guitarra (aclaremos que produce Jarvis Taveniere de Woods). La mejor baza se la guarda Ben para el final, como si después del trip recurriese a desengrasar todo lo absorbido con una rodaja de pop conciliador. “All That´s Passed” es tan conciliador como para volver a escuchar de nuevo el álbum entero y descubrir que casi todo el resto de los temas andan muy cerquita de su esencia.