Después de una carrera de más de treinta años, sea con The Pearlfishers o junto a otros músicos de Glasgow, quizás ha llegado el momento de dedicarle un par de párrafos a David Scott aprovechando la edición del álbum “Open Up Your Colouring Book” (Marina 2014).

Siempre eclipsado por otros talentos más prominentes a lo largo del tiempo, el gran mérito de este hombre es no haber desfallecido. Cierto, su pop de baja -a veces bajísima- intensidad ha salido malparado cuando se le compara al de otros paisanos (como Teenage Fanclub). ¿Demasiado blando y carente de pegada? La transparencia de sus melodías, junto al cuidado de voces y orquestación, en ocasiones han engañado a quienes dan prioridad a las tendencias. Pero esta brisa de atardecer en la costa del Pacífico ya soplaba medio siglo atrás con Beach Boys, y seguirá soplando por los siglos de los siglos mientras exista la música.

Sé que en determinados momentos la facilidad con la que Scott maneja las estructuras nos pueden llevar a grupos como America“A Peacock And A King”– o a híbridos –“Chasing All The Good Days Down”– de una fusión entre The Carpenters y Eagles. Pero allí están “The Way My Father Talked About Vincent” y “A Christmas Tree In A Hurricane” para evocar a grandes compositores como Jim Webb y -sí sí- al mismísimo contemporáneo Paddy McAloon. Cuando The Pearlfishers aprovechan su genética pop escocesa y consiguen traspasar, se encienden miles de candilejas en nuestros receptores sensoriales al amparo de su música relajante. Dieciséis canciones dibujadas con una humildad que nos hacen envidiar al poseedor de tan delicado pincel.