Por suerte o desgracia, no todos los días son iguales. Para nadie, aunque piensen que lo son. Sea por culpa de los sucesos que acontecen diariamente, por la casualidad, o debido incluso a la alimentación, el caso es que nuestro humor varía -a veces sin explicación inmediata- y nuestros receptores de información la asimilan de modo distinto si es lunes o martes. Hormonas, neuronas y otras variables impredecibles.

Lo digo porque “What is This Heart?” (Weird World/Domino 2014), el nuevo álbum de How To Dress Well,discurrió un par de veces en mi reproductor sin crearme ningún tipo de excitación reseñable, sobre todo comparándolo con el anterior “Total Loss”. Sería por la cara de atormentado de Tom Krell en la portada, por ciertas florituras innecesarias que corrían el riesgo de hacerlo pasar por un Gino Vannelli actualizado con más verborrea, o por estar en contra -como en “Face Again”– de esas voces tan trucadas para conseguir impactar. Hasta que un día, a fuerza de oírlo sin escucharlo, superé lo mínimo y lo íntimo del arranque de “2 Years On”, y empecé a seguir los estribillos de algunas piezas, descubriendo que allí había más pop -no diré que del nivel sobresaliente de The Postal Service, pero notable- y no tanto James Blake, como lo conciso de “Repeat Pleasure”, el retintín comercial de los teclados de “Precious Love” o la gloriosa subida de “House Inside”. Incluso alguna pieza podía bailarse -la citada “Repeat Pleasure”– con los pasos patentados por Michael Jackson. Lo que paradójicamente me convenció sin embargo fue ese mismo contrapunto del que renegué al principio. Me refiero a “Pour Cyril”, una composición orquestada de modo colosal cuya magnificencia vuelca todo su dramatismo en los altavoces hasta hacerlos reventar. Entonces vuelves a la portada del álbum, a la mirada de Krell, y empiezas- solo empiezas- a pensar que no es impostura. Y a entender.