Desencuentros” (Canada, 2014) es el primer ep de Elsa de Alfonso y Los Prestigio y se hace corto, muy corto. Se presentan en sociedad, y lo hacen a lo grande: cabaret-pop de estribillos bigger than life y fulgor de bisutería barata. Si a todo esto le añaden intolerables sobredosis de romanticismo estilo imperio y mucho sentido del humor, ya tenemos la pócima milagrosa. Que sí, ¡avanzamos hacia algo nuevo!. Elsa al aparato…

He creído que la única manera de explicar los 5 discos de mi vida es explicando (brevemente, son 4000 caracteres lo que tengo) mi vida. ¿Me equivoco? ¿A quién le puede interesar? En todo caso, ahí va:

Crecí en un colegio bastante estricto donde nos educaron mucho en idiomas. Pude comprender las letras de Jacques Brel demasiado pronto. No estaba preparada. La lírica breliana me pasó por alto en aquel momento, aunque ya de niña retozaba con sus melodías… Por aquel entonces, andaba metida en el “ultramainstream” (en dos palabras, Take That), que tuvo su reverso más bien dark en mi adolescencia, donde no colocaré ninguno de los 5 discos de mi vida, pero sí menciono que el desasosiego hizo que la primera guitarra que cayó entre mis brazos se convirtiera en mi bote salvavidas.

Mi primer momento musical algo más iluminado y adulto tuvo lugar gracias a Pulp. Me flipa gran parte de su discografía pero destacaré el disco que incluye la canción “Happy Endings” -wikipedia, gracias, es como temía el “His’n’Hers”-, pues este tema representa muy bien lo que más adoro del grupo: unas armonías que van creciendo, en unos paisajes oníricos y exaltados, unas letras bien romanticonas (más confesión pop que el rollo de lucha de clase por el que se hicieron famosos). Y todo rebosante, cómo no, de un histrionísmo multicolor que ni AbbaRaffaella Carrá juntas hubieran alcanzado, con esa voz-guía de crooner sincero post-scottwalkeriano (que decía Jarvis). Haciendo esta retrospectiva me doy cuenta de que este fue el hallazgo de algo nuevo y muy importante en mi vida: el combo sinceridad-ironía.

Tras mis persistentes intentos en sacar adelante mi carrera como outsider -para mí el indie era muy outsider-, llegó a mis manos la recopilación “The Hits 2” de Prince. En otro contexto un disco irrelevante (teniendo los álbumes…), pero no para mí ya que era demasiado pequeña para atender a ellos; esta compilación bombazo es uno de los 5 discos de mi vida pues consiguió abrirme de par en par mi mente y cuerpo a los reinos del mainstream, a lo más pegadizo del groove, al hit extremo imparable, a lo universal. Igual que con Pulp, seguimos de la mano del histrionismo, que para mí alcanza cotas locas en otra producción suya muy temeraria que llegó a mí recientemente: la banda sonora de “Under the Cherry Moon”, un drama musical dirigido e interpretado por el mismísimo Prince, cuyo tema principal ha resultado ser la balada de él que más me cala.

Pero hablando de producción, el responsable indiscutible de que me lanzara al otro lado de los controles, a comprarme cacharros y montar movidas en casa, a liar a músicos, visitar estudios y estudiar la artesanía del sonido y las teorías de las ondas, es ni más ni menos que R. Stevie Moore, el único, el inigualable. Mi amigo Marcos me lo puso un día de resaca en Madrid después de tocar y al volver a casa me enfrenté a su vasta discografía, que comienza con“Phonography”, su primer álbum y el que me volvió más loca. Llegué a comprar unas gafas muy parecidas a las de Stevie para poseer un buen look de productora musical loca. Su espíritu poprock destartalado/libre también bebía de la dualidad ironía-sinceridad. Muy brevemente contaré que una vez le estuve persiguiendo por Berlin y esa noche se le rompieron sus (como me dijo él) “legendarias” gafas. Ooops, ¿habré tomado el legado? Esto es real.

Por supuesto no voy a quedarme tranquila sin hacer una mención especialmente reluciente a la música que se hace en este país. Mis primeros contactos con el pop español fueron con ClaustrofobiaGolpes BajosCiudad Jardín. Luego descubrí por Spotify el que iba a ser mi grupo favorito: Esclarecidos. Su álbum “Por Amor al Comercio” me parece una pieza preciosa y me resulta muy excitante la analogía entre el amor y el comercio que se despliega a lo largo del disco.

Ya sólo me queda un disco y me estoy muriendo de pena recordando mil otros que no podré poner (otra que se lamenta en esta sección, supongo). Así que terminaré como gran post-romanticona que soy con una pequeña joyita que me acompaña desde mis más tiernos pinitos con el amor y el romance. El “Robespierre’s Velvet Basement” de los Jacobites (Nikki Sudden & Dave Kusworth), un disco que como muchos encontré tirado por casa porque era de mi hermano, y que como ninguno ha conseguido arrancarme las lágrimas. Hablando de hermanos, hace poco descubrí al hermano de Nikki que también me flipa muchísimo: Epic Soundtracks.

Esta claro que este sólo es uno de los mil hilos que se puede trazar en una vida. Este ejercicio es despiadado y rico a partes iguales… se me ocurre una Parte II con lo que más echo de menos en esta narración: explorar mi cara europea, italiana, francesa… Porque mi rollo francófono que contaba al principio tal vez está en la siguiente capa de la cebolla de mis memorias… “Todo comenzó al descubrir a mi profeta Boris Vian, seguí con las locuras de Gainsbourg, mención especial a Les Rita Mitsouko y la obra pop culminante “La Notte, La Notte” de Etienne Daho, sin olvidar al más grande de todos, el canadiense (también francófono y post-budista) Leonard Cohen.” Para cuando el blog se edite en Francia